Fue por incumplimiento con la ley vigente de minería, ya que no contaba con la autorización correspondiente para realizar dicha actividad.
En el lugar trabajaban sólo tres personas y su puesta en marcha había sido denegada en el 2009 pero se llevó adelante en la clandestinidad. Desde la Dirección de minería aseguraron que ya se han realizado más de 48 inspecciones a diferentes exploraciones.
En el año 2009 la cantera "Bechara", dedicada a la extracción de áridos, realizó la primera solicitud a la Dirección de Minería para acceder al permiso que le permitiría iniciar los procesos de extracción. La solicitud fue rechazada debido a que el terreno donde se pretendía comenzar a trabajar se superponía con el predio cedido por la Nación para la construcción del Complejo Penitenciario Federal. Ignorando la respuesta de la Dirección, la cantera continuó trabajando clandestinamente hasta que se realizó su clausura definitiva.
Molina expresó: "esta cantera ponía en grave peligro la estabilidad de la futura estructura de la Cárcel Federal y fue cerrada al momento en que estaba con actividad porque representaba un peligro inminente y definitivo".
En el informe técnico realizado se indicó que al incrementarse la profundidad de las excavaciones, por el continuo trabajo de extracción de material en forma indiscriminada, podrían provocar futuros desmoronamientos por procesos de erosión o movimientos producidos por acción sísmica, existiendo una alta posibilidad de ocurrencia en el plano de fractura proyectado.

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