El poder parte las aguas en el conurbano

Algunos intendentes dicen sentirse "relegados", se resisten a las colectoras y amenazan con faltar al acto del PJ. Protestan por la avalancha de candidatos oficialistas que hacen campaña cada dos días en sus distritos ¿Mar de fondo?
El mapa político del conurbano cobra cada día mayor temperatura. Los intendentes de la región política más influyente del país empiezan a repetir en sus habituales reuniones reservadas que se sienten "acosados", que le temen a la desconfianza del Gobierno y que cada vez entienden menos a Néstor Kirchner.

Protestan por la avalancha de candidatos oficialistas que hacen campaña cada dos días en sus distritos, por las amenazas de reparto extendido de listas "colectoras" para los adversarios, por el respaldo para que Hugo Moyano sea el nuevo presidente del PJ bonaerense.

Esto puertas hacia adentro, ya que en público exhiben su apoyo y responden presurosos a las llamadas desde Olivos. No obstante, los caciques acumulan una honda preocupación por temor a quedar "relegados" y perder su poder territorial.

Varios -sobre todo en el sur del Gran Buenos Aires- se reunieron en estos días para intentar resistir. Especialmente a las "colectoras", el sistema por el cual el ex presidente pretende habilitar a todos los competidores posibles en los municipios, siempre y cuando tributen en favor de sus ansias presidenciales.

"No podemos permitir que nos debiliten", insistieron en uno de esos encuentros, hace menos de una semana.

Néstor, conocedor del escenario que se abrió en todas direcciones, empezó a llamar a los intendentes para blandir poder y hacer promesas. Asegura en Olivos que ganará en primera vuelta. Y les pidió a algunos que relegaran influencia propia para robustecer "el proyecto nacional y popular".

Ante esto, los intendentes asienten en público, y se quejan airadamente en sus confesiones privadas.

Repiten el mismo mecanismo para hablar de la profusión de candidatos bonaerenses y de las visitas en los distritos de cuatro ministros con deseos de poder. Los jefes comunales conocen de tironeos. "Kirchner anarquiza la provincia para dominarla", argumentan.

El problema, dicen los caciques, es "la falta de prioridades". Reciben salteadamente a Kirchner, eventuales visitas de Amado Boudou; incursiones del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; llamadas del ministro del Interior, Florencio Randazzo, y viajes relámpago del gobernador Daniel Scioli. Por eso, en el interior de sus reuniones se preguntan "¿alguien nos va a aclarar a quién hay que apoyar?".

Pero el trago más amargo que ninguno puede digerir es la asunción de Hugo Moyano en el PJ bonaerense. Lo sienten como "la peor amenaza", por sus ansias de poder, su capacidad de presión, su influencia en el negocio millonario de la recolección de residuos y, sobre todo, su posibilidad de arrebatarles la capacidad de dominio en la base misma de los distritos. Ninguno lo quería al frente del partido. Pasado mañana, Moyano asumirá, con la segura presencia de Kirchner, con una movilización masiva de camioneros.

Algunos consejeros del conurbano amenazan con no ir a la asunción. Sería la primera señal pública de descontento.

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