En un escenario de extrema paridad y con números cambiantes para la formación de mayorías, una decena de legisladores tiene roles claves en Diputados y en el Senado para establecer alianzas y definir las estrategias en este crucial año parlamentario.
La espada oficialista
El santafesino preside el bloque de diputados del Frente para la Victoria desde 2005 y tiene diálogo directo con el matrimonio K. Todas las semanas se reúne con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para repasar la estrategia parlamentaria. En general, tiene margen para negociar cambios en proyectos que envía el Poder Ejecutivo, que luego se giran como un paquete cerrado al Senado. Desde este año, tiene como compañero de banca al ex presidente Néstor Kirchner, jefe político del Gobierno. El santacruceño no realizará tareas parlamentarias ni integrará ninguna comisión.
Graciela Camaño
La gran negociadora
A fines del año pasado, Graciela Camaño dejó el bloque oficialista de la Cámara de Diputados, pero no se convirtió en una antikirchnerista furibunda. Prioriza su posición dentro del peronismo y la construcción por fuera del Parlamento. El último proyecto que compartió con el Frente para la Victoria fue el de reforma política.
En este período parlamentario, retuvo la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Dirige, junto al salteño Marcelo López Arias, un bloque de seis legisladores. Tiene diálogo fluido con el oficialismo y con los peronistas disidentes.
Oscar Aguad
La cabeza radical
El cordobés le ganó la pulseada a Ricardo Alfonsín y logró retener la presidencia del radicalismo en la Cámara de Diputados. Es el encargado de articular con las cabezas de los bloques de la oposición. Está alienado en la tropa que responde al vicepresidente Julio Cobos. Hay otro sector de la UCR que se identifica más con Alfonsín, quien se quedó con la vicepresidencia primera de la Cámara. El hijo del ex presidente acaba de presentar un proyecto de empleo joven junto con el socialismo, espacio con el que pretende estrechar la relación. Aguad y Alfonsín representan los dos polos de la UCR en Diputados.
Patricia Fadel-FPV
Encargada del poroteo
De poca exposición mediática, la diputada mendocina es una de las piezas claves del oficialismo en la Cámara de Diputados.
Hasta el año pasado, fue la secretaria parlamentaria del boque K. El kirchnerismo premió su labor otorgándole la vicepresidencia segunda de la Cámara baja.
Fadel cumple un rol fundamental, el de revisar los "porotos" y tener al tanto las cuentas de cuántos votos tiene el oficialismo cada vez que se debate en el recinto. Tiene diálogo con casi todos los sectores de la oposición. Como el de Rossi, su despacho está en el tercer piso del Palacio del Congreso, a pocos metros de donde este año se instalará Kirchner.
Nicolás Fernández
La sombra de Pichetto
Si bien el jefe del bloque del oficialismo y el encargado de las negociaciones es Miguel Ángel Pichetto, este año asomará con más fuerza en el Senado la figura creciente del santacruceño Nicolás Fernández, como hombre de negociación en el Frente para la Victoria en la Cámara alta.
Conoce al matrimonio presidencial desde los tiempos en que gobernaban Santa Cruz. Estuvo muy presente en la frustrada negociación por el reparto de las comisiones en el Senado. Además, mantiene diálogo fluido con algunos sectores de la UCR. Es uno de los hombres de confianza de los Kirchner para manejar los tiempos de la Cámara.
Gerardo Morales
El componedor de la UCR
El ex presidente de la UCR quedó a cargo de la presidencia del bloque en el Senado. En una suerte de enroque, Ernesto Sanz, que antes ocupaba ese cargo, quedó como titular del partido.
Desde ahora, Morales estará formalmente encargado de las negociaciones en el Congreso, del vínculo con los sectores opositores y de la negociación con el oficialismo. Es, además, quien pugna por mantener un buen vínculo con la explosiva líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.
En cambio, el mendocino Sanz tiene una relación muy estrecha con el vicepresidente, Julio Cobos, con quien la chaqueña no quiere compartir espacio.
Adolfo Rodríguez Saá
Protagonismo anti-K
Encabeza el grupo de senadores que, dentro del peronismo, más rechazo cosecha en el kirchnerismo. Durante las últimas semanas, su influencia en el Congreso se exacerbó luego de que participara en nombre de su espacio en las negociaciones por el control del Senado. Presionaba para que el PJ anti-K se quedara con la presidencia provisional del cuerpo, una jugada sensible que el resto del arco opositor no acompañó. El cargo quedó finalmente para el oficialista José Pampuro.
Como compañero de fuerza, debía garantizar la presencia de Carlos Menem en el recinto la semana pasada. Su ladero es el salteño Juan Carlos Romero.
Macaluse y Lozano
El juego de la distancia
Son los encargados de encabezar las negociaciones del "Grupo de los Once", que tiene como cara conocida al cineasta y diputado Fernando "Pino" Solanas.
En la búsqueda de estrategias legislativas, Macaluse siempre antepone arribar a un acuerdo, lo que en más de una oportunidad le valió las críticas del resto de la oposición, que lo acusó de "hacerle el juego al oficialismo". Sus votos serán cruciales en las votaciones más reñidas. No se encolumnarán de forma automática con la oposición.
En este espacio pesa la opinión del economista Claudio Lozano, del Proyecto Sur de Solanas.















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