Incertidumbre y resignación entre la población
Resignados y furiosos, y en medio de un mar de incertidumbre, millones de griegos temen que la crisis financiera que fustiga a su país los arrastre a ellos también.
"El país está arruinado. ¿Qué podemos esperar de nuestro futuro? No sé si mañana tendré trabajo, si alguna vez percibiré una pensión o incluso si mis ahorros están a salvo en el banco", dijo Nikos Pendalidis, un empleado del Ministerio de Medio Ambiente griego. "Será un milagro si nos permiten permanecer en la eurozona", agregó.
" Estoy con el corazón en la mano. ¿Qué será de mis hijos?", se preguntó una mujer, consumida por la angustia.
Como ella, cientos de griegos han expresado su miedo ante lo que vendrá y su bronca contra el gobierno socialista del primer ministro Giorgios Papandreu, que puso en marcha un plan de ajuste draconiano que ahoga a las clases menos pujantes. El propio presidente Karolos Papulias reconoció días atrás que los sacrificios más amargos, "por desgracia, recaerán sobre los más débiles".
Pero la magnitud de la crisis también asusta a los jóvenes. "Yo me largo. No tengo ganas de seguir buscando trabajo aquí y recibir ofertas malísimas. ¿Puede alguien vivir con 700 euros al mes y esperar formar una familia?", cuestionó el ingeniero químico Aris Ioannidi, que piensa seguir los pasos de su novia, una arquitecta de 28 años que lleva ya tres meses trabajando en Italia.
"Han congelado nuestras vidas. Nos estamos hundiendo y al gobierno no le importa nada", se quejó Joseph Athanassiadis, un ingeniero de 40 años, padre de dos hijos, mientras protestaba frente al Ministerio de Finanzas griego, junto con cientos de personas, contra el congelamiento de la contratación de empleos.
La prensa griega, por su parte, destacó la imperiosa necesidad de que Europa actúe cuanto antes. "Europa debe actuar aquí y ahora", tituló ayer el diario griego de mayor tirada, Ta Nea.
El propio Papandreu dijo qyer que Grecia asume completamente la responsabilidad por la crisis en el país, pero añadió que la eurozona tiene su propia responsabilidad "en prevenir que el incendio que se desató no se expanda a Europa".
En un clima de creciente malestar social, los dos principales sindicatos del sector estatal y privado (Adedy y GSEE) anunciaron una nueva huelga de 24 horas para el 5 de mayo.
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