"No podemos controlar todo", dijo Alperovich las claves del escándalo

El gobernador celebró ayer que el Tribunal de Cuentas investigue en Colombres por una supuesta contratación irregular de personal. El ministro Jaldo instruyó al delegado rural para que aporte la documentación que le requiera el organismo de control.
Alperovich, en su reaparición pública tras el viaje a Inglaterra, recorrió ayer trabajos de cordón cuneta en el barrio Aguas Argentinas. SECRETARIA DE PRENSA Y DIFUSION

Colombres es un hervidero de acusaciones, rumores y conjeturas. Y el protagonista principal de la polémica es el comisionado rural, Manuel Daniel Hernández, a quien el Tribunal de Cuentas (TC) procesó con un juicio de cuentas debido a la supuesta contratación irregular de empleados. Además, desde el pueblo surgieron denuncias contra el delegado por la presunta entrega de dinero, a modo de "ayuda", de forma arbitraria y discrecional.

En este contexto, los vecinos de Colombres que aguardaban un pronunciamiento desde el Ejecutivo provincial deberán, al menos por ahora, seguir esperando: ayer no hubo aval oficial ni cuestionamientos hacia Hernández.

El gobernador, José Alperovich, se refirió al tema por primera vez desde su llegada de Inglaterra. "Nuestro Gobierno es tan grande y se hacen tantas cosas que no podemos controlar todo. Así que cuanto mayor control hay, es mayor transparencia y es mejor. Si nosotros hemos hecho una gestión en estos ocho años es porque a cada peso del Estado lo hemos cuidado como oro y ha llegado a la gente. Por eso logramos hacer tantas obras. No tenemos dramas, como lo que pasó en Colombres", aseveró Alperovich.

Ayer, Hernández mantuvo una reunión con el ministro del Interior, Osvaldo Jaldo. "Las instrucciones que tiene son las de ponerse a disposición del Tribunal de Cuentas y de responder en tiempo y en forma a todas las observaciones que se hicieron en el juicio de cuentas", explicó Jaldo, en diálogo con LA GACETA, ya durante la tarde.

Además, remarcó que ahora es la oportunidad de Hernández para entregar la documentación requerida por el ente de contralor. "El TC hizo lo que debía hacer: abrió un juicio de cuentas por las observaciones detectadas. Ahora hay que esperar que el delegado haga su descargo", indicó. "Lo importante de todo esto -agregó- es que se demuestra que las instituciones están funcionando, y que las 93 comunas están sometidas rigurosamente a los controles. Tanto del Tribunal de Cuentas, que es el órgano externo natural de control, como del Ministerio del Interior, que exige que presenten todos los balances bimestrales en tiempo y en forma. De esa manera, el Gobierno permite que el Tribunal de Cuentas tenga toda la documentación necesaria para hacer su trabajo".

Hernández se hizo cargo de la comuna de Colombres en 1999. Cuatro años después asumió su hermano, Miguel Hernández. En 2003, Daniel volvió a presentarse como candidato y ganó las elecciones. El 28 de agosto último fue reelecto con el 52% de los votos. Este es su momento más crítico desde que administra el pueblo, situado unos 15 kilómetros al este de la capital.

Las denuncias

El escándalo estalló porque el Tribunal de Cuentas detectó supuestas irregularidades en una erogación de $ 368.910 durante el primer bimestre de 2008.

Según la resolución del organismo de control, Hernández y Marta Casaballe, secretaria de la comuna, podrían ser responsables por el nombramiento de personal sin la autorización del Poder Ejecutivo, algo que impone la ley. Por ello, se les inició un sumario de cuentas -durante el cual no lograron regularizar el comprobante de pago cuestionado- y luego un juicio de cuentas.

Por otra parte, vecinos y empleados de la comuna de Colombres denunciaron que, cada semana, el comisionado rural entrega dinero en sus oficinas a modo de "ayuda". Hernández le explicó a LA GACETA que esos ingresos van de $ 400 a $ 700, y que tienen por fin afrontar una época crítica para la economía del pueblo, ya que no hay actividad productiva hasta el segundo trimestre del año próximo.

Sin embargo, los vecinos afirman que los hacen firmar formularios de pago en blanco, y que les entregan entre $ 50 y $ 100.

Por eso, en el pueblo aguardaban con expectativas la palabra del gobernador y de Jaldo. "Aquí dicen que van a intervenir la comuna. Espero que no sea así", indicó Silvana Ibarra, de 32 años, quien trabaja en la comuna.

Sin embargo, al menos por ahora, no habrá un pronunciamiento desde la Casa de Gobierno sobre el futuro de la localidad. "Cuanto mayor control hay, mayor tranquilidad me da a mí y es lo mejor para todos", insistió ayer Alperovich.

Comentá la nota