La poda municipal casi mata al "árbol de la vida"

Se trata de ejemplares reconocidos en el mundo entero por sobrevivir a las inclemencias y hasta a la bomba atómica. Alrededor de 11 árboles de los 58 que hay la plaza están en peligro.
La plaza 12 de Octubre de la ciudad de Pilar está arbolada con los famosos Ginkgo Biloba, conocidos popularmente como el “árbol de la vida” o el “árbol sagrado de Japón”. Esta especie tiene cualidades que le permite sobrevivir a casi cualquier ataque, inclusive sobrevivió a la bomba atómica arrojada durante la Segunda Guerra Mundial sobre la ciudad de Hiroshima, donde se pudieron encontrar ejemplares sanos en el epicentro de la detonación. Por esto también se los conoce como el árbol “portador de esperanza”.

Aún cuando se los considera fósiles vivientes, en pilar no tienen tanta suerte como sus hermanos nipones. La mala poda los está poniendo en riesgo y muchos de ellos ya muestran daños irrecuperables.

En la propia plaza 12 de Octubre, hay al menos 11 ejemplares que están moribundos y deberían ser extraídos para no convertirse en caldos de cultivos de hongos, bacterias e insectos, que podrían enfermar a los demás. Se trata de árboles que tienen apenas 60 años de edad cuando la media de vida es mucho más que el doble.

“El Gingko Biloba es una conífera, por lo cual su forma debe ser cónica para la distribución de su energía” y agregó: “y aquí los podan, dándole una forma de copa globosa y no le permite distribuir correctamente la energía hacia la punta, lo que los debilita”, explicó el experto en botánica y profesor Fernando D´Auría señaló, según publicó el portal El Diario de Pilar.

De los 58 ejemplares que rodean la plaza 12 de Octubre, 11 están en riesgo. Cinco de ellos están ubicados sobre la calle Hipólito Yrigoyen, dos en Rivadavia frente al municipio, tres en Lorenzo López frente a la parroquia Nuestra Señora del Pilar y uno sobre San Martín, de donde fueron extraídos otros dos por las obras que se realizaron en los últimos años en la plaza céntrica.

Lo cierto es que no sólo la impericia por desconocimiento ha sido letal para las plantas, sino que en el caso de las ubicadas frente al palacio municipal, ni siquiera fueron podadas con forma globosa, sino que sus ramas fueron amputadas en función de las luminarias y para que no tapen la visión del escenario de los últimos festejos patronales.

En ese sentido, el especialista en árboles, aseguró que la mala poda, además de dejar en situación de vulnerabilidad a la especie, a través de sus cortes se facilita el ingreso de hongos, bacterias e insectos.

En tanto, más allá de que científicamente también fue comprobado que las hojas del Gingko actúan como una suerte de filtro al smog, por lo que protegen al resto de las plantas que se encuentra en la plaza céntrica, la contaminación masiva, las afecta si no son cuidadas.

“Tampoco reciben los cuidados de mantenimiento necesarios para que estén sanos, ante la polución de la ciudad que en los últimos años se ha incrementado a raíz del crecimiento del parque automotor y de la población”, explicó D´Auría y aseguró: “yo recomendé en Espacios Verdes una poda de mantenimiento adecuada hace un tiempo, pero no me tomaron en cuenta”.

Pilar es una ciudad privilegiada, ya que son muy pocas en el país, incluso del mundo, que presentan condiciones favorables para la presencia de gingkos. “Pilar tiene el microclima para cultivar este fósil viviente, es un reservorio”, explicó D´Auría y señaló que también están presentes “en un sector del norte de Tucumán, en San Martín de los Andes y no hay muchos lugares más”.

Por otra parte, a pesar de su mal olor, el “árbol de la vida”, tienen facultades medicinales, que son aprovechadas por la cultura oriental. Las propiedades de los frutos que tienen forma de cápsulas, es un potente antioxidante. Este se encuentra en una suerte de gel, el cual es utilizado para mermeladas o jaleas, e incluso sus semillas, salteadas o fritas, son utilizadas en ensaladas y diferentes cocciones.

El estado de al menos estos 11 ejemplares, de los 58 Gingko Biloba que rodean la plaza, es irreversible, por lo que D´Auría recomienda: “deben extraerse y ser replantados, para que no se siga contagiando y enfermando el resto”.

“Si no se planifica lo urbano, deberían al menos planificarse los espacios verdes y la forestación, para que esto no suceda”, finalizó D´Auría.

Comentá la nota