Pese a que hay una gran cantidad de obras en marcha, sólo se registran unos 20 trámites al año.
Los datos, que tienen origen en la Municipalidad de Cutral Co, reflejan que en 2009 hubo 21 solicitudes para construcciones nuevas o ampliaciones, en 2010 lejos de incrementarse ese número disminuyó para quedarse en 19 pedidos y en 2011, hasta el mes de agosto, eran 19.
En el cuadro que se publica desde el organismo provincial, la situación era muy distinta en 1980, década en la que había picos de 400 solicitudes de construcción al año.
La explicación que se ofrece desde el Instituto de la Vivienda de la Municipalidad es que “solamente se presentan aquellos vecinos que quieren escriturar el terreno y los que pidieron un crédito hipotecario, los demás no pide ninguno autorización” aunque están obligados por una ordenanza que nadie hace cumplir.
Allí se establece que una obra, hasta tercer piso, debe presentar planos firmados por un maestro mayor de obra o un arquitecto. Para más de esa altura solamente puede ser un arquitecto, pero en todos los casos debe presentarse también el cálculo de materiales además del plano.
Con esa documentación, la tarea de los inspectores de Catastro es verificar que lo construido es lo mismo que figura en los planos.
Esta situación debería ser normal pero es una excepción. “Cada tres meses enviamos la información hacia la Dirección de Estadísticas y Censos pero no se condice con la realidad”, se explicó desde el IMV.
Planos obligatorios
El presidente del Concejo Deliberante, Carlos Arens, consideró que los vecinos “no advierten como una obligación la presentación de planos, no tenemos código urbano que se pueda hacer cumplir, es evidente que se debe legislar sobre ese tema pero tiene que ser en consenso con el Poder Ejecutivo, porque después ellos deben hacerlo cumplir”.
La ordenanza está vigente pero no se cumple. Ello ha provocado pérdidas y algunos peligros, por ejemplo cuando se producen tempestades de viento de más de 150 kilómetros por hora muchos techos y paredones caen debido a una construcción ineficiente. Ello no debería ocurrir si se respetaran los cálculos realizados por profesionales.
Uno de los interesados en legislar sobre el problema es el concejal Osvaldo Giménez, que es arquitecto y sugirió la necesidad de contar con un código urbano, aunque sin contar con el apoyo necesario.
“Antes había profesionales en la Municipalidad que podían realizar una inspección técnica pero ahora no, así que no sólo se debe avanzar en una nueva ordenanza”, aseguró Arens.
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