Pasados lo peor de la crisis internacional, el FMI, la Comisión Europea y el gobierno español y ahora el portugués dejaron de ser keynesianos para volver a las recetas tradicionales de la ortodoxia.
El nuevo ajuste español 2010/11 para ahorrar 15.000 millones de euros se agrega al incremento del IVA que estará vigente a partir de mediados de año. Y siguiendo las recetas del Consenso de Washington, Zapatero anunció en el Congreso que enviará una ley de reforma laboral "que modernice y favorezca el mercado de trabajo".
El gobierno socialista increíblemente festeja que la economía creció un 0,1% durante el primer trimestre. Muchos son los que creen que si había alguna posibilidad de salida de la recesión, se acaba de terminar definitivamente.
En Europa (España le siguió a Grecia y ahora Portugal) la idea del planteo keynesiano de políticas expansivas para superar la crisis, dejó lugar a las medidas desesperadas para disminuir el déficit fiscal. El objetivo impuesto desde la Comisión Europea es volver rápidamente a Maastrich; es decir, pasar del 11 % actual de déficit al 3% en 2013.
El rojo del sector público es consecuencia lógica de la recesión económica y con las políticas de ajuste propuestas se agudiza el déficit, al generarse una caída del PIB y de la recaudación. Esto hace que el ajuste sea siempre insuficiente. Además estas medidas dispararon el conflicto social que estaba siendo contenido gracias a la red de políticas sociales.
El Partido Popular, la oposición de derecha, pedía un ajuste mayor aunque ahora lo critique por el costo social. Es paradójico que un gobierno socialista hace un ajuste que recae sobre los ingreso de los trabajadores y los jubilados mientras que un gobierno supuestamente de derecha como el de Sebastián Piñeira en Chile impulsa impuestos a las grandes empresas y a los royalties de las grandes mineras para financiar la reconstrucción .

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