A poco más de 20 cuadras de la Plaza, vecinos viven en estado de abandono

Los habitantes de calle Olleros, entre Jujuy y Buenos Aires, conviven desde hace meses con los olores nauseabundos que emanan las cloacas y rodeados por el agua servida, los escombros y las malezas que cubren esa arteria. Dicen que a la zona no ingresan ni las ambulancias y se sienten abandonados por el Municipio y la SAT.
Al llegar al lugar, lo primero que se percibe es un olor nauseabundo, proveniente de las afloraciones cloacales. La calle de tierra, que se funde con las veredas, es un barrial inexpugnable, "adornado" con escombros, malezas y basura, que, según los vecinos, son arrojados por camiones y carros de tracción a sangre.

En los días de calor, el tufo de las aguas servidas y los mosquitos convierten a la zona en un verdadero caldo de cultivo de enfermedades.

Debido al mal estado de la calle, no ingresan ni las ambulancias y es común que las veredas sean utilizadas como vía de traslado por motociclistas y automovilistas.

Esta imagen dantesca es la que observan todos los días al levantarse, desde hace años, los vecinos de la calle Olleros, entre Jujuy y Buenos Aires (altura Chacabuco al 2.200), en el barrio Capitán Giachino, en la zona de Villa Amalia, a poco más de 20 cuadras de la plaza Independencia.

"La calle es un desastre, la última vez que pasaron las máquinas fue hace dos años, durante una visita del Intendente (Domingo Amaya), quien nos prometió que la pavimentarían, pero no pasó nada", relató Juan Ramón Castillo a un cronista de EL SIGLO, que visitó el sector y pudo constatar la lamentable situación descripta.

El vecino, quien vive en calle Olleros al 700, dijo que "el año pasado, antes de las elecciones (de agosto), pasó por el barrio el concejal Germán Alfaro y nos dijo que después de los comicios se haría cordón cuneta y que luego se comenzaría a pavimentar, pero seguimos esperando".

Castillo aseguró que "el problema más grave es el de las cloacas, que están trancadas y los líquidos afloran permanentemente desde noviembre de 2011. Hace unos años cavaron pozos de tres metros de profundidad y estuvimos meses con la calle totalmente cortada, después taparon y nadie sabe por qué hicieron esa obra, que ahora provocó el hundimiento de la calle. Hay un barrial permanente por las afloraciones cloacales, lo que se agrava cuando llueve, porque se suma una inundación de mosquitos y no se puede ni respirar por los olores", denunció.

Sin transporte ni seguridad

El vecino aseguró que "los remises no quieren entrar y dejan a los pasajeros a una cuadra y media. Además, hay camiones y carros que vienen a tirar escombros y basura en medio de la calle, por donde no se puede transitar. Para llevar a chicos a la escuela, hay que llevarlos por la vereda y con botas, las motos también tienen que subirse a la vereda para circular porque la calle es imposible y no entran ni las ambulancias ni la Policía", graficó.

Castillo dijo a nuestro diario que esta situación fue denunciada en reiteradas oportunidades ante la SAT y la Municipalidad capitalina. "Un grupo de vecinos concurrió no menos de 20 veces a la SAT para pedir una solución al tema de las cloacas, pero un hubo ninguna respuesta, también se presentaron quejas ante la Municipalidad por el mal estado de la calle, pero seguimos esperando. Sentimos que estamos totalmente abandonados por las autoridades", resumió.

Finalmente, el vecino del barrio Capitán Giachino aseguró que "esta es una situación de vieja data, que lleva años sin solución. No entendemos cómo puede ser que sea la calle Olleros, en las tres cuadras que hay entre Jujuy y Buenos Aires, sea la única de la zona que está totalmente abandonada, a pesar de ser una de las vías de comunicación más directa con el Mercofrut", completó.

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