En la mañana de ayer se vendió gran parte del stock disponible. También se agotaron los números para comprar los 5.000 kilos que quedan. Mañana jueves ya no habrá ventas y el plan regresará el lunes.
La semana que viene, se reeditará la propuesta -en principio- en los mismos lugares de esta semana pero con la intención de que haya menos demoras.
Con los cortes como nalga y paleta a $ 21 y la molida a $ 18, quienes se armaron de paciencia y esperaron un promedio de seis horas para comprar entre cuatro y cinco kilos de carne se fueron satisfechos; aunque la mayoría esperaba a ver y probar la mercadería antes de dar su ok definitivo.
Tanto en la plaza de Las Heras como en la de Guaymallén, ayer se dieron 600 números y para hoy también se anticiparon los turnos para vender los 5.000 kilos que quedan; por lo que el que no tenga ya su número, mejor no se acerque para no perder tiempo, le dijo a Los Andes, el ministro de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, Carlos Ciurca.
En la plaza San José de Guaymallén -por donde pasaron alrededor de 2.500 personas- la cantidad de gente fue tan grande que los organizadores decidieron dar números para las 600 personas que se podían atender ayer y para las 600 que tendrán su oportunidad hoy.
"Preveíamos 1.000 pero han venido 2.500. No vamos a poder estar los tres días por la magnitud de la demanda, pero lo bueno es que se reeditará la semana que viene", advirtió Rafael Moyano, director de Desarrollo Social de Guaymallén, quien agregó que el punto era ideal para que se acercaran vecinos de San Martín, Maipú y Godoy Cruz; como había sucedido.
En la plaza Burgos de Las Heras, en tanto, también se repartieron 600 números y se adelantaron los de hoy, ya que mucha gente se quedó sin nada y amenazaban con enojarse. "Esto es una prueba piloto que se mejorará con el tiempo", apuntó Alberto Serú, director de Desarrollo Social de Las Heras.
Ambas plazas estaban preparadas para recibir la cantidad de gente que llegó con la intención de comprar carne. Baños químicos, agua y las colas distribuidas en la sombra fueron algunas de las precauciones que se tomaron. Sin embargo, la gente de Las Heras afiló los preparativos para obtener el mayor rédito del beneficio de la carne más barata.
La "Carne para todos" fue una movida que agradó a la mayoría aunque las quejas por la demora en la atención no se hicieron esperar y con razón. Es que quienes habían llegado entre las 6 y las 7 de la mañana pudieron obtener su paquete pasadas las 12 del mediodía.
El principal problema fue que había una sola persona encargada de vender, por lo que la gente debía pasar de a una por vez; acrecentando el tiempo de espera de personas de todas las edades, muchas de ellas con niños.
Según la organización, esto sucedió para no hacer lío con la plata ya que había una sola caja. La empresa encargada de la distribución y venta lo prefirió así pero es probable que después de esta primera prueba puedan ajustarse los mecanismos.
"Si la carne es linda, la verdad es que vale le pena", aseguraron Mabel Arriga (Corralitos) y Alicia Bravo (Villa Hipódromo) mientras esperaban su turno. Junto con Porfirio Tordoya -que había llegado a las cinco y media de la mañana- no perdían el buen humor pasadas las 11 y a pleno rayo del sol.
El grupo, que se había conocido mientras esperaba, coincidía con otra señora sentada cerca de allí (Mariela Gil) y proponía que se vendieran otros productos "para todos": pollo, azúcar y leche.
En Guaymallén, muchos de los que esperaban se desilusionaron por el límite que había para la compra. El día anterior, había corrido el rumor de que no habría tope para la cantidad de carne. "El tema es que si no vienen varios de la familia, no te rinde", expresaba María Zuñiga quien -con parte de su familia- había improvisado un picnic en el césped de la plaza San José, mientras esperaba su turno.
En total, cada cliente podía llevar dos bolsas envasadas al vacío del corte que quisiera; lo que significaba entre 4 y 5 kilos. La idea de limitar la cantidad para llevar por persona, fue para que todos pudieran acceder a la carne. "Me parece bien, así es más solidario", afirmaba Marcela Aruani en la cola de Las Heras.
En un principio, tampoco estaba previsto dar números pero fue la mejor forma de ordenar a la gente que llegó ávida de conseguir carne a un precio razonable. Si el producto era bueno, muchos estaban tentados de volver la semana próxima. Sin embargo -coincidieron las hermanas Lucía y Elba Álvarez, que alivianaron la espera a puro mate- "hay que ver quién puede tener la plata para volver". Por compra, se gastaba entre $ 100 y $ 120.

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