La presidenta Cristina Fernández admitió ayer, en forma indirecta, que la crisis financiera en el mundo puede afectar a la Argentina y se dirigió a quienes cuestionan al Gobierno al señalar que "profundizar el modelo es llegar a donde no hemos llegado todavía".
Al hablar en la presentación del Museo del Libro y la Lengua en el porteño barrio de Recoleta, la jefa de Estado modificó así el mensaje que la Casa Rosada difundió durante meses negando la posibilidad de consecuencias para la Argentina. Lógicamente, lo hizo con el estilo K: con un tono
muy lavado.
En un adelanto del cambio de estrategia, el pasado lunes en Mendoza, la mandataria había pedido que esa crisis externa “impacte lo menos posible” en la economía local. Por su parte, tanto el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Economía, Amado Boudou, se encargaron en los últimos días de advertir que el país “no es una isla” y que no está “blindado”.
En su breve mensaje, en el Museo del Libro, Cristina Fernández aclaró a quienes cuestionan la política del Gobierno que “profundizar el modelo es llegar a quienes no hemos podido llegar”. “Es más justicia, más inclusión, más igualdad, que nadie se asuste”, enfatizó.
En otra parte de su discurso, y luego de exponer algunas de las medidas adoptadas desde el 2003 hasta la fecha, la Presidenta insistió en que “todavía hay mucho por hacer”. “Pero de las cosas que hacen falta me hago cargo como siempre he hecho en mi vida”, señaló.
Previo a la presentación oficial del Museo del Libro y de la Lengua, la Presidenta se comunicó por videoconferencia con el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, desde la localidad de Villa Pehuenia para inaugurar una escuela rural.




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