Pobreza y marginación crecen en la zona oeste

En este momento particular de la ciudad, en el que se pone en crisis los recursos del Ejecutivo municipal y el accionar de las fuerzas de seguridad para paliar la inseguridad reinante, sería pertinente agregar otras voces que también describen este fenómeno de pauperización de la sociedad zarateña, porque detrás de cada hecho delictivo se evidencian problemas económicos y sociales, como la marginación y la pobreza, y otras situaciones como la drogadicción e historias familiares muy traumáticas.
Es más, el propio Jefe Departamental habló de “alta conflictividad social que no permite hacer tareas de prevención, ya que la policía va detrás de cada hecho y cada delito consumado”.

El 15 de diciembre del año 2010, ingresó por Mesa de Entradas una carta dirigida al Intendente Municipal firmada por los sacerdotes Bruno Rossi, Carlos Barbero y Fernando Montes, integrantes de la comunidad salesiana a cargo de la parroquia San José Obrero, ubicada en Ituzaingó al 2.400.

En ella, se muestran preocupados por la realidad que padece toda la zona oeste que le toca por jurisdicción a la parroquia. La zona al norte está delimitada por el Camino del Parque Industrial, al oeste por la Ruta Panamericana, al sur por la calle Mitre y al este por las vías del Ferrocarril Mitre.

Y los sacerdotes describían, “en los barrios ubicados al norte de la Antártida Argentina encontramos dos escuelas superpobladas y superadas abiertamente por el grado de conflictividad social que se vive. Un pequeño centro hospitalario, tres asentamientos con numerosa población infantil y juvenil y abandonados totalmente a su suerte por el Estado municipal. Algunas pocas calles asfaltadas en evidente estado de deterioro, alguna que otra actividad de tipo comunitario como sociedad de fomento, iglesias o dependencias municipales y un deficiente servicio de pasajeros; entre otras cuestiones”.

Luego, el documento hablaba de los barrios ubicados al sur de la Antártida Argentina, “dos escuelas en las mismas condiciones que las anteriores, algunas pocas calles con asfalto, un CIC al que acuden vecinos de otros barrios, alguna pequeña actividad vecinal y un transporte de pasajeros malo y casi inexistente”. De la misma manera, indica que Cáritas Parroquial cuenta en estos dos sectores con una capilla o centros de reunión en los barrios, una biblioteca de apoyo escolar en el barrio Cementerio, un taller artesanal en el barrio 25 de Mayo, una escuela laboral en el barrio Juana María, un centro de actividades deportivas, tres talleres de reciclado de ropa y pequeños grupos de inclusión familiar. “Todo realmente a pulmón”, destacaron.

“¿Y los jóvenes? Desocupados y con deficiente escolaridad; sin perspectivas para el futuro; sin capacitación ni hábitos para el trabajo; en un ambiente familiar deteriorado y con el alcohol, la droga y el robo al alcance de la mano. ¿Y el Estado? Basta recorrer las calles, visitar a las familias y los grupos para constatar la ausencia del Estado municipal. No hay proyectos de envergadura, no parecen alentarse las pequeñas pero valiosas iniciativas grupales o institucionales que surgen en los barrios para la promoción infantil y juvenil, no se conocen criterios transformadores de la acción social municipal y no hay presencia de personal especializado para el acompañamiento de la problemática”, agrega el documento.

Después, dice algo que aún tiene vigencia, luego de casi dos años. “La gran tentación de las autoridades es salir a pedir a los niveles superiores de gobierno más presencia policial como la respuesta que dará solución al problema. Como si se ignorara la total incapacidad de la Justicia para encontrar caminos en orden a la inclusión social y a devolver la dignidad a tantos jóvenes a quienes les fue robada por un sistema injusto y desigual. La nunca desmentida vox populi que afirma la estrecha vinculación entre sectores de la política y sectores policiales con la droga y la delincuencia”.

“Y qué necesitan los barrios y sus jóvenes? Una política social incluyente con numeroso personal capacitado trabajando en los barrios. Que sea capaz de aglutinar y de apuntalar las pequeñas pero importantes iniciativas de pequeños grupos, de iglesias y de sociedades de fomento. Señor Intendente, para esto son necesarias, entre otras medidas, decisiones políticas que cambien la pobreza de ideas y de acción del área social municipal; que se revierta el encierro a la que está sometida dicha acción social y que se aporte económicamente al desarrollo de actividades inclusivas de deporte, educación y salud en los barrios”, expresaron los sacerdotes, describiendo el problema con claridad y elaborando soluciones para que el Ejecutivo las pueda aplicar.

“Para terminar, Señor Intendente, queremos expresar lo siguiente: la siempre repetición en Zárate de hechos ocurridos en otras ciudades como Baradero, Capital Federal, (y se podría agregar Cañuelas); la amenazante política de represión (mano dura o justicia por mano propia) alentada desde sectores del poder, sobre todo económico y por algunos medios masivos; la bronca que los barrios periféricos acumulan en silencio ante la manifiesta diferencia del uso del dinero público en beneficio de la zona céntrica y la carencia en distintos barrios de los elementos para una vida digna; y la falta casi total de obras municipales de inclusión social en los barrios periféricos de Zárate. Todos ello crea un coctail explosivo que en cualquier momento puede hacerse presente. Cuando hay nafta en el piso basta un solo fósforo para que surja el desastre”.

Esta carta hoy vuelve a recobrar actualidad, vuelve a indignar, a movilizar a propios y ajenos al saber que no ha cambiado nada la realidad de todos los barrios del oeste de la ciudad. Lo que describieron los sacerdotes Rossi, Barbero y Montes es la parte de Zárate que nadie quiere ver, la que se quiere tapar con “mano dura”, con más policías y a la que se atiende únicamente en campañas electorales. Esa sociedad que vive del otro lado de las vías, como si los rieles y los durmientes configuraran a dos ciudadanos. A todos los funcionarios que los movilice estas palabras de los curas párrocos de San José Obrero, el expediente lleva el número 4121/6361/10. Lo pueden buscar en el fondo de húmedos cajones y en varios despachos.

El disparador de la carta

El disparador de esta carta de los sacerdotes de fue el documento elaborado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Iglesia, denominado “Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad 2010-2016” que en Zárate presentó el Obispo en las vísperas al 25 de mayo del 2010. El mismo, lleva la firma de “Los Obispos de la Argentina” en la 96ª Asamblea Plenaria realizada El Cenáculo- la Montonera (Pilar).

En este documento hay párrafos que hoy interpelan profundamente a los ciudadanos y a la clase política.

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