Las cifras fueron actualizadas por la última encuesta de factores de riesgo hecha por el Ministerio de Salud de la Nación.
En esas dos muestras, se pudo comprobar que el porcentaje detectado de personas con adicción al tabaco no disminuyó y se mantuvo, mientras que en otras jurisdicciones del país, como Rosario, Córdoba, la ciudad Autónoma de Buenos Aires, el porcentaje disminuyó en virtud de las políticas sanitarias aplicadas para conseguir ese objetivo. Y en particular, por la sanción de leyes de alcance provincial que establecían ambientes 100% libres de humo.
Esta diferencia en la legislación disponible fue remarcada por el médico Alejandro Videla, integrante del equipo consultor del Programa Nacional Antitabaco del Ministerio de Salud de la Nación.
En diálogo con este diario, el médico señaló que la mayor preocupación en la actualidad orientada hacia la provincia de Catamarca, es lograr que se alcance el estándar propuesto en la ley nacional Nº 26687. Para ello, en la Legislatura Provincial (en el Senado) hay un proyecto para adherir a la norma, y declarar totalmente libres de humo de tabaco los espacios de acceso público, ya sean de naturaleza pública como privada. En la actualidad, la ley provincial permite ambientes compartidos entre fumadores y no fumadores, una situación que está probada científicamente que es igual de nociva para quien aspira el humo del tabaco.
Videla, quien participó invitado por el Ministerio de Salud de la provincia a las Jornadas de Prevención y Control de Enfermedades Crónicas no Transmisibles, también remarcó que en la tarea de frenar la incidencia del tabaquismo en las enfermedades de la población, se ubica la posibilidad de que las provincias cuenten con centros de salud en los que se pueda brindar un tratamiento adecuado al adicto al tabaco. Para ello, destacó el trabajo que se está realizando en la Posta del barrio Alem, actualmente a cargo del médico José Vega, que quedó como el lugar de referencia para atender a los fumadores.
Videla aseguró que está comprobado que el 75% de las personas que intentan dejar de fumar, logran hacerlo, pero destacó que para el éxito del tratamiento se debe prolongar por más de 12 semanas. Más aún si se lo hace combinado con fármacos y terapia psicológica.
Dejar de fumar sí engorda
¿Es un mito o es real? Para el médico Alejandro Videla, hay diversos factores que inciden en que se asocie directamente el aumento de peso con la decisión de dejar de fumar.
Un factor está determinado por la alimentación. El fumador que deja de hacerlo, siente un mejor gusto en las comidas ya que percibe mejor los olores. Entonces, siente placer por determinados sabores que antes no percibía.
El otro problema es que por lo general, un fumador tiene una mala dieta, muy cargada de hidratos de carbono, aceites y grasas, por lo que al dejar de fumar, es muy probable que si mantiene ese hábito alimentario aumente de peso.
En cuanto al tratamiento, Videla destacó que la persona que llega a la consulta y admite que el cigarrillo que más le cuesta es el "primero de la mañana", necesitará un tratamiento combinado con fármacos y con terapia de hábitos. Generalmente quien fuma al despertarse, es porque la adicción a la nicotina es tan fuerte que, al no consumirla durante el sueño, la necesita apenas se despierta.
También señaló que la adicción al tabaco es compleja, porque el fumador la asocia a comportamientos: subirse al auto, empezar a trabajar, estar nervioso o ponerse alegre.
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