La población de extranjeros crece más que la de mendocinos

La cantidad de residentes que llegaron del exterior creció casi 15% en los últimos diez años.
Entre el censo 2001 y el de 2010, la población mendocina creció 10 por ciento. Pero dentro de ese total, la cantidad de extranjeros que reside en la provincia aumentó casi un 15 por ciento. Aunque los inmigrantes españoles e italianos eran mayoría a principios y mediados del siglo pasado, ahora los residentes foráneos son sobre todo bolivianos, chilenos y peruanos. La misma tendencia se observa a escala nacional.

Así, en los últimos 10 años, el número de argentinos en Mendoza se incrementó en un 10 por ciento versus 15 por ciento de los forasteros. Esto equivale a que, de acuerdo al último censo, del total de 1.738.929 habitantes, 1.673.310 nacieron en el país y 65.619 en otros (en 2001, los extranjeros llegaban a 57.299). Y los tres primeros puestos los ocupan los provenientes de naciones vecinas: 41 por ciento de Bolivia, 27 por ciento de Chile y 8 por ciento de Perú.

Mientras los nativos de las que en su momento se consideraban las principales fuentes de inmigración, España e Italia, alcanzan 6 por ciento.

Las cifras nacionales son similares. La población total creció un 11 por ciento entre 2001 y 2010, y la de extranjeros residentes trepó 18 por ciento, es decir, un porcentaje considerablemente mayor. En toda la geografía argentina, 21 por ciento de los forasteros proviene de Paraguay, 15 por ciento de Bolivia, 14 por ciento de Italia, 14 por ciento de Chile y 9 por ciento de España.

Amor, estudio y trabajo

Rodrigo Leiva (36) llegó a Mendoza en abril de 2005, proveniente del otro lado de la cordillera, de la ciudad de Cauquenes, en la región del Maule. El motivo principal de su decisión fue que se enamoró de una mendocina, pero aún cuando la relación terminó, se quedó en la provincia. Es que según explica, ya se asentó y tiene trabajo y amigos.

También destacó que aquí es común juntarse a compartir mate y galletitas, mientras en Chile las reuniones se organizan de otra manera, con mucha comida y bebida.

“Tampoco es la panacea allá. Hay mucha competencia. El único motivo por el que me volvería es por la familia y los amigos”, detalló. Rodrigo comentó que estudió turismo y hotelería y tenía un cierto recelo sobre sus posibilidades de insertarse, en especial por la rivalidad argentino-chilena. Pero indica que lo llamaron para varias entrevistas y en un mes lo contrataron en un hotel que buscaba chilenos para recibir a sus compatriotas.

Nathaly Morán (21) es ecuatoriana y lleva tres años en la provincia. Estudia música desde pequeña y cuando terminó el colegio decidió continuar con esa carrera, pero como en su país no es tan bueno el nivel académico, optó por Argentina, donde se puede estudiar gratis y destinar el dinero de una cuota a gastos de vivienda. La joven añadió que además tenía un docente que ya había venido a capacitarse en la provincia.

“Mendoza tiene mucha actividad cultural, pero es más tranquila que Buenos Aires. Te permite concentrarte para estudiar”, detalló para justificar su decisión. De todos modos, a Nathaly, de “sangre caliente” -como ella se define-, le costó un poco adaptarse a la actitud cerrada, relajada y más pasiva de los locales.

También tuvo y todavía tiene algunos inconvenientes con la vivienda, ya que para un extranjero es difícil alcanzar los requisitos para un alquiler. Como contraparte, descubrió que la gente es muy fiel en cuestiones de amistad.

Si bien en un primer momento había planeado recibirse lo antes posible y regresar a Guayaquil, ahora participa de varios proyectos de música, lo que ha demorado un poco su ritmo de estudio. Y quiere hacer una maestría, aquí o en otro lugar, porque le gusta viajar.

Concepciones diferentes

Leonardo Senkman, quien es doctor en Historia y se desempeña como profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén (ver aparte), explica que ha habido cambios en la concepción del inmigrante por parte de los gobiernos. Antes, detalla, se consideraba al foráneo solamente como una fuerza de trabajo, mientras ahora se los quiere recibir como parte de la sociedad donde está viviendo, con acceso a derechos como salud y educación para sus hijos.

El especialista destacó que los países del Mercosur están trabajando para regular la situación y crear una especie de régimen para el migrante, fundado en el derecho a la libre circulación de las personas. Es decir, se pretende avanzar más allá de ofrecer la seguridad de que les paguen por su trabajo y se desempeñen en condiciones dignas.

No sólo latinoamericanos

Pese a que se trata de casos menos frecuentes, también hay personas de Europa o Estados Unidos que eligen vivir en la provincia, por diversos motivos. Julien Schell (32) es nativo de Burdeos, Francia, y venía a la provincia para visitar a su padre, quien reside aquí porque trabaja para algunas bodegas, hasta que en abril de 2001 optó por afincarse en estas latitudes.

El joven explica que si bien Francia es uno de los principales países vitivinícolas del mundo, el mercado ya está armado y toda la tierra cultivada. En cambio, en Mendoza hay mayor espacio para la creatividad en el rubro. Actualmente, Julien trabaja en ventas y turismo del vino. “Desde el punto de vista profesional y económico tengo una gran certidumbre”, señala en un castellano sin rastros de acento.

Para Andrea Davis, de California, Estados Unidos, la vivencia fue bien distinta. Llegó a Mendoza en febrero de 2005 porque estudiaba Ciencias Ambientales y optó por un intercambio en la UNCuyo. Por un lado, se sintió cómoda en la ciudad, pero sobre todo, durante los cinco meses de estadía, conoció a su novio. Regresó a su país para terminar los estudios y, como no tenía planes concretos, regresó a Mendoza a fines de 2006.

Desde entonces, ha pasado temporadas aquí y otras en el norte para visitar a su familia y ahorrar un poco. “Viajar cuando se gana en pesos es difícil”, lanza la chica, que en Mendoza ha dado clases de inglés, ha realizado traducciones y se ha desempeñado como administrativa en empresas ambientales. Además de su proyecto de pareja, explica que le atrajo que sea una ciudad pequeña y cerca de la montaña, ya que disfruta de practicar trekking, escalada en roca y ski.

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