Relevó a la comunista Ana Vignoli de la cartera de Desarrollo Social; prepara otros cambios
MONTEVIDEO.- En medio de crecientes tensiones internas entre las distintas corrientes del oficialista Frente Amplio, el presidente José Mujica decidió ayer hacer los primeros cambios importantes en su gabinete, y la primera víctima fue la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli, una dirigente del Partido Comunista del Uruguay (PCU).
El ministro de Salud Pública, Daniel Olesker, ocupará el puesto dejado por Vignoli y cederá a su vez la cartera de Salud a su viceministro, Jorge Venegas. Este último es un economista al que Mujica encargará la coordinación de sus políticas sociales, criticadas tanto por la oposición de derecha como por el PCU, integrante de la coalición izquierdista gobernante.
La ministra saliente se enteró de su despido sorpresivamente en una reunión de gabinete, aunque hace una semana había recibido una advertencia indirecta, cuando Mujica expresó gran irritación porque el Ministerio de Desarrollo Social no evitó que varios indigentes murieran por el frío.
Pese al crecimiento económico y la puesta en marcha de planes sociales, ha aumentado la cantidad de gente que vive en la calle, lo que generó preocupación en la población, sobre todo en este invierno, que ha sido especialmente crudo. El presidente entendió que el Ministerio de Desarrollo Social no había tenido una reacción acorde con el drama y por esta razón reemplazó a Vignoli.
Igualmente, agradeció a la dirigente comunista su esfuerzo. "Le tocó bailar con la más fea y puso de su parte la mayor entrega, y no tenemos reparos", dijo el presidente en una conferencia de prensa. Añadió que el recambio ministerial "es una cuestión de estrategia que estaba trazada" y que lo había decidido hacía ya varios días.
Mujica afirmó que la salida de Vignoli "no tiene nada que ver" con los enfrentamientos que tiene actualmente con el PCU. Esta organización política desafía al Ejecutivo y se niega a votar un proyecto de ley que permite inversiones privadas en áreas públicas.
Para evitar una ruptura con el PCU, que tiene poca representación parlamentaria pero mucha incidencia en la vida interna del oficialista Frente Amplio y en el movimiento sindical, Mujica ofreció el cargo de ministro de Salud Pública al actual subsecretario de esa cartera, el comunista Venegas.
Mujica dijo que necesita articular con más eficiencia las políticas sociales y que para eso había decidido colocar al frente del Ministerio de Desarrollo Social al economista Olesker. Añadió que se dispone a anunciar otros cambios esta semana o a principios de la semana próxima.
Actualmente, Mujica está enfrentado con el PCU, la agrupación que impulsó su candidatura en las internas del Frente Amplio que definieron, entre 2008 y 2009, al postulante de la izquierda para suceder a Tabaré Vázquez. El mandatario llegó a ese cargo con el respaldo de su Movimiento de Participación Popular (MPP) y el PCU, que son los sectores que tienen más militantes en la estructura orgánica frentista.
Inversores privados
La crisis que vive el oficialismo se traduce en desencuentros sobre temas centrales, como la revisión del pasado (amnistía a militares), el régimen impositivo y la distribución del ingreso. Pero la situación se agravó en los últimos tiempos por las disputas sobre los planes de asociación del Estado con inversores privados, entre otros.
Según se prevé, la Cámara de Diputados discutirá hoy el proyecto de un nuevo marco legal para esos contratos. El Frente Amplio cuenta con los votos de la oposición para sancionarlo, pero no de todos sus diputados: los comunistas se niegan a aprobar el proyecto en el Senado y anunciaron que también lo rechazarán en la Cámara baja.
Los comunistas piden que se añada al proyecto un artículo que dé garantías de que la futura ley no se usará para vender empresas del Estado.
Ayer, al anunciar el cambio ministerial, Mujica buscó dar una señal fuerte y clara, para que el PCU no tuviera excusas en la votación.
Afirmó que no venderá empresas públicas, y dijo también que "el patrimonio del Estado no es sólo una cuestión jurídica" y que el Estado debe estar al servicio de la gente.
"El Partido Comunista es un partido histórico, no necesita instructores. Sabe lo que tiene que hacer", argumentó el mandatario.
Por su parte, el senador Eduardo Lorier, secretario general del PCU, dijo ayer por la tarde que el comité ejecutivo del partido se reuniría en forma inminente para analizar la destitución de Vignoli y los planteos del presidente sobre la ley de participación público-privada.
Anoche, en medio de gestiones políticas dentro del oficialismo, dirigentes de la bancada del Frente Amplio dijeron a LA NACION que seguramente hoy estarán todos los votos para aprobar el proyecto por medio del cual, entre otras obras de infraestructura, Mujica prevé remodelar varias rutas del país.
Los legisladores oficialistas buscaban anoche una fórmula que, sin variar el proyecto de ley, diera la garantía que los comunistas exigían para votar el texto.


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