Un proyecto pretende instalar bares en los pocos espacios verdes de la Ciudad. Privatización del espacio público, daño al medioambiente y competencia desleal son las críticas que recibió de comerciantes y vecinos.
La iniciativa ya provocó la reacción de todo el arco opositor, pero también de comuneros, organizaciones defensoras del espacio público y hasta empresarios, con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) a la cabeza. Los ejes del rechazo son tres: privatización del espacio público, daño al medio ambiente y competencia desleal.
El primer indicio de que el proyecto levantaría polvareda fue el 17 de octubre, cuando el macrismo convocó a un plenario de las comisiones de Protección y Uso del Espacio Público, Presupuesto y Hacienda y Turismo con la idea de avanzar en un tratamiento exprés. Sin embargo, durante la reunión, que se extendió por más de cuatro horas, ocurrieron varios incidentes entre comuneros y los vecinos que se oponen a la iniciativa con el cuerpo de seguridad de la Legislatura. Esto obligó al presidente de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, Oscar Zago, a trasladar el debate del Salón Montevideo al Salón Eva Perón, sin la presencia del público. llí el PRO se comprometió a evaluar las observaciones y extendió por 48 horas la presentación de los despachos.
Según pudo saber Diario Z, en el mismo bloque oficialista había muchas dudas sobre la viabilidad del proyecto presentado por el diputado José Luis Acevedo, ex funcionario del Ministerio de Desarrollo Social durante la gestión de la actual vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, y hombre cercano al ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli.
Al menos dos legisladores macristas de peso criticaron no sólo el proyecto, sino también la invitación a los vecinos a participar de un plenario de comisiones que dejó en evidencia la poca adhesión que genera el proyecto en la sociedad.
Así las cosas, pese a que se hablaba de un posible acuerdo con un sector de la oposición, el PRO presentó un despacho en soledad.
¿Servicio o lucro?
"Estamos decididos a que este proyecto salga. La oposición se pone en contra cada vez que queremos embellecer la ciudad e inventan chicanas como el título de ´bares en plazas´ para este proyecto, el cual da la sensación de que queremos privatizar el espacio público, cuando sólo es un área de servicios", señaló Acevedo. La oposición presentó otros dos despachos con un objetivo diametralmente opuesto: el archivo del proyecto.
El legislador del Partido Socialista Auténtico, Adrián Camps, explicó a Diario Z las razones de su rechazo: "Estamos en contra porque no sólo es competencia desleal para los comercios que rodean a las plazas, estamos en contra porque viola las atribuciones de las comunas (que tienen potestad sobre los espacios públicos, ver Informe en págs. 14 y 15) y porque para los defensores de medio ambiente -entre los
que me incluyo- invade los pocos espacios verdes con los que cuenta la ciudad".
Camps presentó un dictamen junto con la legisladora Delia Bisutti (Nuevo Encuentro), Aníbal Ibarra (Frente Progresista Popular), Fabio Basteiro y Claudia Neira (Buenos Aires para Todos). En tanto, en otro dictamen, la legisladora Rocío Sánchez Andía indicó que "sancionar una norma general en torno a una temática tan compleja y diversa como son los espacios verdes públicos es un acto de irresponsabilidad, ya que cada espacio verde tiene una superficie, estructura, identidad e historia diferente, que deben ser contempladas al momento de regularlos".
En concreto, la iniciativa del PRO establece un "marco regulatorio de los permisos de uso de todo espacio público destinado a parque, plaza, plazoleta, paseos, jardines y boulevares". "Cada área de descanso, esparcimiento y servicios estará integrada por un sector de sanitarios accesibles de uso público y gratuito; una estación de vida saludable que deberá contemplar como mínimo una zona de descanso, de ejercitación física e hidratación gratuita; un sector de expendio de alimentos y bebidas; un servicio de estacionamiento de bicicletas y, a opción del permisionario, un servicio de alquiler de bicicletas cuando en el área no existiere tal servicio ofrecido por el GCBA; un servicio de reposeras; y un servicio de conexión a internet gratuito".
Bares vs. pasto
Luego del tumultuoso tratamiento legislativo, el macrismo habría decidido extender de 5 a 10 mil metros cuadrados el mínimo en el cual se podrán emplazar las nuevas "áreas de servicio". Sin embargo, todavía no habría conseguido ninguna adhesión.
"Es que se trata de un verdadero disparate: la Ciudad tiene 1,8 m2 de espacio verde por habitante cuando lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es entre 10 y 15 m2", detalló Camps.
En efecto, según la diputada Bisutti, Buenos Aires "tiene un total aproximado de 1.080 espacios públicos verdes que van desde los 5.000m2 hasta los de más de 50.000m2. De avanzar el proyecto tal cual fue presentado, en los espacios verdes de más de 10.000 m2 (por ejemplo: en las plazas de una manzana de extensión) permitirán construir barcitos y el Ejecutivo los entregará en concesión a un privado, privándonos del uso y disfrute del verde".
En el PRO se encargaron de divulgar los ejemplos de Nueva York, París, Madrid, algunas ciudades brasileñas y hasta de Rosario, todas ciudades en cuyas plazas y parques funcionan barcitos y tiendas.
"Pero no dicen -retrucó Camps a este diario- que el Central Park de Nueva York tiene 320 hectáreas y la ciudad un promedio de 22 m2 de espacio verde por habitante, que París tiene 9 m2, Madrid 77 m2, Brasil 45 m2 y Rosario 15 m2".
"¿Por qué en vez de trabajar para reducir los espacios verdes con barcitos, estaciones de salud y sombrillas -que seguramente tendrán toda la parafernalia amarilla del PRO- no trabajan para mejorar la distribución de los espacios públicos en la Ciudad, que son pocos y mal distribuidos?", se preguntó el legislador socialista.
Qué dice la Constitución
De aprobarse el proyecto, se estaría violando la Constitución de la Ciudad que indica como tarea del gobierno la "preservación e incremento de los espacios verdes".
Por otro lado, el intento también transgrede la Ley de Comunas -que especifica que las vías secundarias y los espacios verdes son de competencia exclusiva de las Comunas- sino que desconoce lo estipulado en el Código de Planeamiento Urbano en lo referido a los Distritos Urbanización Parque. Con respecto a este punto, Acevedo contrapuso que "en muchos casos va a haber una consulta de la comuna, que será la que decida ya que el proyecto establece el informe vinculante de la comuna para muchos de los espacios comprendidos en este proyecto".
En diálogo con Diario Z, el legislador macrista agregó que su iniciativa "no profundiza ningún déficit, sino que brinda posibilidades" porque se "permitirá que el espacio verde que hay hoy en día pueda ser más aprovechable". Además, aclaró que no se trata de una "privatización", sino de "acercar la frontera del Estado al vecino".
Desde la ONG Basta de Demoler, en cambio señalaron que de aprobarse este proyecto "la Ciudad perdería por lo menos unas 10 hectáreas más de verde" y que "de erigirse estas construcciones se producirá un significativo impacto, que incluye contaminación visual y paisajística, sonora, del suelo, interferencias con la vegetación y cambios en la calidad ambiental".
Según números que manejan en esta organización, a lo largo del siglo XX, los espacios verdes públicos parquizados de la Ciudad de Buenos Aires han disminuido en un 85%: de 7 m2 por habitante en 1904 a 2m2 por habitante en 1995 para llegar al mínimo histórico de 1,8 m2 en la actualidad.
Según Camps, el PRO "consiguió el milagro de hacer coincidir a la CAME con los vendedores ambulantes, que siempre se llevaron muy mal". En efecto, tanto los empresarios como la Asociación de Vendedores Independientes de la Vía Pública de la República Argentina (Avivpra) se refirieron en términos muy duros sobre el proyecto macrista.
20 años no es nada
"Se trata claramente de una competencia desleal", señaló a Diario Z Vicente Lourenzo, secretario de Prensa de la CAME. Vicente Lourenzo explicó que "tanto los comerciantes cercanos a las plazas se verán seriamente perjudicados por la utilización del espacio público con fines privados".
En tanto, el secretario General de Avivpra, Rubén Cáceres, dijo que el "PRO busca perjudicar al vendedor por cuenta propia y usa al proyecto de Acevedo para sacar a los feriantes y vendedores de alimentos sin ofrecerles ningún tipo de alternativa más que el desalojo". Cáceres subrayó que la iniciativa implica la "concesión por 20 años de un espacio público y, a su vez, la prohibición de cualquier otra actividad comercial en ese mismo lugar". Los vendedores ambulantes reclaman el tratamiento de dos proyectos que apuntan a la regulación de la venta de artículos en las calles y que, dicen, es sistemáticamente trabado por los legisladores del PRO.
La sospecha de negocios detrás del proyecto sobrevoló por todos los bloques de la Legislatura. Sin embargo, un legislador que siguió de cerca la evolución del expediente reflotado por tercera vez graficó de esta manera la situación: "La verdad es que esto es chiquitaje, el verdadero negocio es IRSA, que tiene en la mira 500 millones de dólares, por eso no se entiende que quieran quemarse ante la sociedad con este proyecto al que se oponen todos".
Fuentes parlamentarias sospechan que el barullo que provocó el proyecto hará que se dilate su llegada al recinto. "No está previsto tratarlo hasta fin de año", señaló un operador del macrismo.
"Lo van a terminar aprobando en esos paquetes que se votan a último momento con acuerdos entre los bloques, entre gallos y medianoche", ironizó otro legislador de la oposición.






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