El secretario de Legal y Técnica aprovechó el último fin de semana para descansar junto a su mujer en Pinamar, tras la rápida recuperación de la Presidenta.
“Vengan acá, no se escondan”, gritó el secretario de Legal y Técnica cuando vio a algunos metros a los periodistas de PERFIL. De buen humor, Zannini posó y se fotografió junto a sus vecinos de la carpa que alquila todos los años en el balneario Cocodrilo.
Sin embargo, el hombre más fuerte del Gobierno prefirió no hacer declaraciones y se limitó a decir que la Presidenta “está muy bien, ya recuperada”. “Dejame tranquilo, estoy descansando”, son las palabras que dijo para luego llamarse a silencio.
No bien Zannini dejó la arena junto a su mujer, Patricia Margarita Alsúa, los vecinos de carpa se acercaron y preguntaron: “¿Dónde va a salir la foto?”, y coincidieron con los dirigentes que trabajan en el Gobierno en remarcar que es “un hombre muy reservado”.
“Está de muy buen ánimo, pero ni él ni su mujer dicen nada de la Presidenta y ni mencionan la política”, dijo una de las vecinas que se fotografiaron con él, mientras que otra agregó: “Viene, bromea con nuestros nietos y de lo único que habla es de fútbol (es fanático de Boca); nosotras tampoco le queremos preguntar mucho si él no nos dice nada”.
Durante los días de licencia de Cristina Kirchner, Zannini se convirtió en el hombre de consulta de todos los funcionarios, incluso del presidente a cargo, Amado Boudou. Además, el “Chino” fue el único que mantuvo el diálogo permanente con la mandataria durante sus días de licencia, incluso el día de la operación.
Sin embargo, Zannini mantiene el rol de hombre fuerte del Gobierno desde el mandato de Néstor Kirchner. Durante su gobierno el “Chino” se ocupaba de cada uno de los discursos del entonces presidente y era el único autorizado a ingresar a su despacho sin tener que anunciarse. Según funcionarios nacionales, Zannini comparte la toma de decisiones con Máximo, el hijo de la mandataria.
Cordobés y pingüino por adopción, el “Chino” siempre siguió de cerca lo que sucede en Santa Cruz. Tal como publicó PERFIL, en medio de la crisis entre el kirchnerismo y el gobernador Daniel Peralta, su mujer renunció a la Casa de Santa Cruz a un mes de haber asumido como directora. El desgaste del Gobierno nacional hacia Peralta se intensificó después de la represión en Río Gallegos.




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