Dos platenses en busca de la cumbre de América

Dos platenses en busca de la cumbre de América
Un médico y un mecánico parten hoy hacia el Aconcagua

Después de seis meses de un intenso entrenamiento físico dos platenses intentarán hacer cumbre en el Aconcagua. El médico Pedro Chaumeil (40) y el mecánico Fernando Romano (37), a quienes los une, además de una larga amistad, la pasión por los grandes desafíos, viajarán hoy a Mendoza y el viernes iniciarán el exigente y riesgoso ascenso al pico más alto de América.

Los dos sienten fascinación por las montañas, cuyas laderas visitan con regularidad para disfrutar del ski sobre nieve. Y ese gusto compartido los llevó en varias oportunidades a escalar algunos cerros. Pero la cumbre argentina, ubicada a 6.960 metros de altura, es una asignatura pendiente que no quieren tardar en aprobar y, según calculan, cumplirán con el sueño entre el 10 y el 12 febrero, tras varios días de pasar, de a poco y para aclimatarse, por las distintas bases del “gigante” andino.

“Hemos hecho alturas menores, como los cerros Del Plata o el Champaquí, todos de menos de 4.000 metros de altura. y también una vez cruzamos a Chile en bicicleta, pero nunca encaramos la aventura de hacer cumbre en el Aconcagua”, cuenta Chaumeil a pocas horas de emprender el viaje a Mendoza.

La intrincada escala

Por varios campamentos base deberán pasar Chaumeil y Romano antes de hacer cumbre. En el primero, Confluencia (3.500 metros), sólo pernoctarán una noche para descansar de la extensa caminata por la ruta normal -como se llama al sendero por el que se asciende-; al otro día seguirán hacia Plaza de Mulas (4.260 metros) y allí sí, con semejante altitud, tendrán que estar unos días practicando trekking para aclimatarse y contar con la garantía de que el organismo resiste las consecuencias de la altura. Finalmente, luego de permanecer un día en la base Berlín (5.950 metros) seguirán camino hacia la cumbre, donde se quedarán lo suficiente como para tomar las fotos de rigor y vivir la emoción de la experiencia porque ya en ese nivel el cuerpo no aguanta las crudas inclemencias del tiempo y hay que comenzar a bajar antes de que caiga la noche.

Hace tres años que el proyecto ronda la mente de Romano; se lo comentó a Chaumeil y el médico no lo dudó. En principio iban a encararlo el año pasado, pero una fractura de peroné, fruto del entrenamiento, lo obligó al dueño de un taller de suspensión y frenos de automóviles a postergarlo. Recién en julio del año pasado esta dupla de deportistas extremo pudo empezar a prepararse con actividades específicas de la etapa previa al ascenso.

Entrenamiento a full

Para llevar adelante la travesía los amigos estuvieron meses entrenando entre cinco y seis veces por semana y las prácticas incluyeron trote, ciclismo y caminatas con un sobrepeso 20 y 30 kilos en la espalda.

“Hay que ir acostumbrándose a las condiciones en que se asciende -explicó Romano-. Vamos a hacer caminatas de entre 15 y 20 kilómetros cargando mochilas muy pesadas y en situaciones complicadas por la altura”.

Según confío Chaumeil hacer cumbre en el Aconcagua significará cumplir con un “desafío personal”; mientras que para Romano representará “un modo de agradecer todo lo que tengo en la vida”.

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