Sin plata para mayor oferta, Scioli apuesta al "desgaste" de los docentes

La decisión del Gobierno Nacional de dar por terminada de manera unilateral la negociación salarial en la paritaria que fija el “piso” para los Docentes, empujo a Scioli a tomar una decisión acorde con el principal problema que, por estas horas, devela a su gestión: la conflictiva relación con el Frente Gremial Docente que le paralizó el inicio de las clases en la Provincia de Buenos Aires.
Una certeza y una especulación, gobierna la disposición del Ejecutivo provincial para seguir con la negociación abierta con los maestros. La primera, fruto de la falta de recursos para financiar nuevos y mayores aumentos, la reiteró ayer el Jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez: “Cuantitativamente, la Provincia no está en condiciones de superar la oferta”.

Antesala del resto de las negociaciones salariales aún abiertas, la de los Docentes fija las pautas para el resto de la administración pública, y desde el Ejecutivo alegan que sería inviable concretar una oferta mayor a la que se hizo en las paritarias porque demandaría fondos que la Provincia nos dispone en su Presupuesto, pero que tampoco podría siquiera garantizar encontrarlos saliendo a buscar recursos para financiarlos. Lo ilustran en cifras: $100 al básico, representa una suba de $1.500 millones anuales en el Presupuesto, con lo que atender la demanda de llevar el blanqueo a $300 que reclaman algunos gremios, significaría $4.500 millones más sólo para la causa de los Docentes. A eso, habría que sumarle lo que también reclaman el resto de los estatales de la Administración; Judiciales y profesionales de la Salud, más los que no se negocian por no estar sindicalizados, pero hay que atender: la Policía y los Agentes del Servicio Penitenciario.

La especulación, apuesta a desgastar a los Docentes. Sabedores del malestar que provocan en la sociedad la paralización de las clases, en el Ejecutivo están convencidos de que los maestros se verán forzados a suavizar su posición ante las críticas que llueven por cada día sin clases. De ahí que en las últimas horas perdió fuerza la idea que había germinado a principios de esta semana: dictar la conciliación obligatoria. Es una herramienta a la que el Ejecutivo recurrirá más temprano que tarde, pero que podría postergar en su aplicación al menos ante la eventualidad de una nueva jornada de protestas tras la negociación prevista para mañana."Qué paren, nomás. no hay más recursos para ofrecer algo que no se pueda garantizar", ilustró un funcionario negociador en representación del estado provincial.

Tres paros en la semana de inicio de las clases, dos en ésta semana –protesta que termina hoy- más algún otro previsto para la próxima, podría desgastar a los Gremios Docentes en su legitimidad ante la sociedad, y allanarle las puertas al Ejecutivo para cerrar un acuerdo sin soltar mucha más prenda que las puestas ya sobre la mesa. Esa es la especulación que gana por estas horas en calle 6. Además, aseguran, la oferta del Ejecutivo respeta casi de forma idéntica la propuesta nacional que la Rosada fijó por resolución ante el rechazo sindical. Mantener la protesta en la Provincia sin replicarla a en todo el país, al fin y al cabo las negociaciones están estancadas de manera similar, dañaría también la imagen de algunos gremios evidenciándolos oficialistas a nivel nacional.

Este mediodía, el Gobernador estimó que podría “encauzar” la situación de conflicto con los docentes en la Provincia.

“Se va a poder encauzar esto, y normalizar el ciclo lectivo”, indicó el Gobernador, quien se mostró optimista en que mañana, “cuando se retomen las negociaciones” podría haber avances en el diálogo que allanen el camino a la normalización de las clases.

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