Plata y obras

Se bosqueja casi en secreto una posible unificación de dos ministerios importantes de la Provincia. Por qué la cartera que se ocupa de la obra pública podría ser absorbida por Hacienda. Además, la intención de crear una secretaría encargada de transportes
El tema está en estudio y, pese a que ha negado públicamente modificaciones a la ley de Ministerios, Daniel Scioli podría hacer retoques a la estructura del gabinete. En el aún difuso horizonte poselecciones comienza a adquirir nitidez la figura de un posible megaministerio donde se fusionen Infraestructura y Economía. La especie fue confirmada a La Tecla por un funcionario del círculo cercano al Gobernador.

En tanto, el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, señaló que “aún no hay ningún cambio decidido. Cómo será el nuevo gabinete, si habrá modificaciones o no, es una decisión exclusiva del Gobernador, que se sabrá el 10 de diciembre. Lo único confirmado es Silvina Gvirtz en Educación”.

Por qué sí

En la explicación de por qué podría avanzarse en la fusión, para muchos demasiado grande, aparecen variadas razones. La más sustentable es que “así como está Infraestructura, su independencia es relativa, y como todo debe pasar por la aprobación de Economía, es lógico pensar en juntar los ministerios”.

A partir de una centralización de las obras públicas (sobre todo de las de mayor envergadura) por parte del Gobierno nacional, la cartera encargada de llevar adelante las construcciones en la Provincia ha quedado más como administradora de dineros nacionales que como ejecutora de recursos propios. Además, cada partida, antes de ser dispuesta para el destino final es aprobada y transferida por Economía.

Una fuente gubernamental confió que “el esquema actual es que las grandes obras se acuerdan entre Scioli y el Gobierno nacional, y es éste el que pone el dinero, mientras Infraestructura, en muchos casos, aporta la maquinaria, y quedan para el ministerio aquellas necesidades que no pueden ser afrontadas por un municipio pero son pequeñas como para que las haga Nación”.

“Infraestructura gestiona plata de Nación, y esa plata primero pasa por Economía, entonces, no es descabellado pensar

en esa fusión; sería un reconocimiento pragmático”, sostuvo un diputado sobre la probable unión.

Históricamente, el ministerio por donde pasa el grueso de los cortes de cinta fue requerido por los intendentes, sobre todo del Conurbano. Pese a la insistencia permanente, ahora los propios alcaldes advierten menos apetecible un espacio donde el encargado debe manejarse con menos margen de acción que en otros tiempos.

Por su rol como presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Julio Pereyra ha charlado del tema con Daniel Scioli, y se afirma la existencia de un ofrecimiento formal por parte del Gobernador al intendente de Florencio Varela. La negativa del alcalde a ocupar el cargo habría estado centrada, precisamente, en la escasez de maniobrabilidad.

“Ese ministerio, así, no se lo pueden ofrecer a nadie”, comentó a este medio un legislador. El presupuesto acotado y la función principal de administrar obras dispuestas por el Gobierno nacional, seducen menos. Distinta sería la mano si, por ejemplo, Infraestructura dispusiera de partidas especiales (algo así como el recordado Fondo del Conurbano) con la posibilidad de direccionar obras de motu proprio.

El programa Soluciones Ya, la responsabilidad de la dirección de Cultura y Educación en la construcción y refacción de Colegios, y el programa de Urbanización de Villas en Desarrollo Social han derivado hacia otras áreas funciones que primigeniamente serían de Infraestructura.

¿Puede la Provincia tomar con el ministerio de Infraestructura el camino opuesto al que tomaría Nación si avanza el desdoblamiento del ministerio de Planificación Federal? Se estudia en la Casa Rosada una división del área actualmente reinada por Julio De Vido. La posibilidad es crear un ministerio de Obras Públicas y otro de Servicios Públicos. Allí se trataría de fraccionar un presupuesto varias veces millonario, muy distinto del de su par provincial. Es decir, no se puede trazar un paralelismo entre una y otra cartera.

Los motivos para justificar la unidad son tan valederos como los argumentos expuestos por quienes dan por tierra esta posibilidad, amparándose en la lógica de “una cartera demasiado grande para ser manejada por uno solo”. La iniciativa no deja de tener voces críticas, incluso dentro del mismo gobierno. Igualmente, podrían existir desprendimientos de subsecretarías y direcciones con posterior arribo a la estructura de otras áreas del gabinete.

No hay confirmaciones oficiales al respecto, pero nadie pone las manos en el fuego por el futuro de la dirección de Vialidad, actualmente dentro de Infraestructura. Quizá esa dependencia no sea parte del megaministerio en estudio. Avanza, por caso, la idea de formar una secretaría de Transporte, donde confluirían espacios hoy distribuidos en varias carteras (ver aparte).

Economía

¿Quién sería el dueño del nuevo imperio si se juntaran los recursos y la ejecución de ellos en obras? Los encargados de hacer trascender la especie hablan de la continuidad de Alejandro Arlía como mandamás de Economía y, por ende, futuro responsable de la megaestructura en cuestión si el proyecto finalmente se concreta.

Desde la cúpula de la cartera económica descartaron de plano la posibilidad de la unificación, y se adujo que nadie sabía nada al respecto, incluso el ministro.

“Alejandro va a estar al lado de Scioli, y todo indica que seguiremos en Economía”, dijeron cerca del funcionario. Sobre la alternativa de ser el responsable de las finanzas y las obras a la vez, las respuestas fueron negativas, y hasta se insinuó que “en Infraestructura hay una ministra que trabaja muy bien, y es probable que siga siendo la ministra, pese a que será elegida diputada nacional”.

“Scioli no modifica lo que funciona, y Arlía funciona en Economía”, enfatizó un vocero de otra cartera que, a su vez, también desestimó la unificación.

En las últimas semanas corrió fuerte el rumor de un posible pase de Arlía a Infraestructura (en un esquema igual que el actual), con las intenciones por parte del economista de dejar en su cargo actual a un sucesor del entorno. Más precisamente se mencionó a Silvina Batakis, subsecretaria de Hacienda.

Se dijo que el titular del PJ de Brandsen ponía la mira en una dependencia del gabinete que, por la candidatura de Alvarez Rodríguez, quedaría vacante y le permitiría un juego más fluido con los intendente. Es decir, un rol político que le encanta, pero al cual debe restarle tiempo, por las obligaciones técnicas. Aunque sea novedad para él, la idea de juntar las dos carteras lo llevaría a asumir ambas responsabilidades, sin delegados.

En cuanto a su posible continuidad al frente de las finanzas provinciales, al ministro le aguarda una ardua tarea en 2012. Las cuentas del país requerirían ciertos ajustes por parte del Gobierno nacional, con lógicas consecuencias para las cajas provinciales, sobre todo la bonaerense. De concretarse esta presunción negativa, será necesario salir a buscar recursos, en una tarea demandante de tiempo y energía.

¿Esta razón, informada recientemente a las autoridades provinciales, llevaría a rever el proyecto de la unificación en pleno proceso de avance? Es probable, pero, aunque aún falte más de un mes para las elecciones en las que Scioli deberá ratificar su segundo gobierno, toma forma casi en secreto la idea de una superestructura que, de plasmarse, será la primera gran novedad del segundo mandato.

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