Así lo consideró Miguel Ressia, un histórico del centro local de veteranos de guerra, en la vigilia de la conmemoración del 30º aniversario del desembarco argentino en las Islas. Al respecto, se explayó: “acá nunca salimos a mendigar, sino que hicimos un trabajo arduo y noble para que nos reconocieran y comprendieran”.
En declaraciones a Cazador de Noticias, Ressia señaló: “puedo hablar de acuerdo a la experiencia que he sumado en base a una amplia trayectoria”. Por eso, a colación, empezó con el relato: “en los inicios nos fue muy difícil acercarnos para que nos abrieran las puertas de la Municipalidad y nos atendieran”.
“El primer acercamiento se dio con el intendente Elio Aprile”, detalló el excombatiente. Y continuó: “a partir de su gestión, comenzamos a tener una mejor comunicación con las autoridades y aprendimos a hacernos escuchar, aprovechando que, tanto él como Daniel Katz y Gustavo Pulti, son más contemporáneos a nosotros”. “Con ellos se nos facilitó el contacto”, destacó.
Asimismo, Ressia dijo: “cuando estábamos en Malvinas, soñábamos con una vuelta triunfal, con la gloria y el recibimiento de la gente con pañuelos y banderas. Sin embargo, la historia fue muy distinta: volvimos perdedores, de noche y casi ocultos; fue un golpe muy duro después de haber dado todo por la Patria”.
“Si bien nos recibió una inmensa cantidad de familiares y amigos – agregó – tuvimos cero contención y apoyo del Estado nacional, provincial y municipal y también de las Fuerzas Armadas, que nos dieron de baja y se desentendieron del tema, obligándonos a formarnos como pudiéramos”.
Por último, en tanto, expresó: “después de la guerra cada uno de nosotros tuvo que rendir examen ante la sociedad, pues vinieron los años de desmalvinización que costaron muchas vidas”.
“No olvidemos – remarcó Ressia – que durante el período de posguerra hubo suicidios y otras problemáticas psicológicas y sociales que afectaron a los excombatientes, ya que, al dolor de un recuerdo imborrable, debimos sumarle la consecuencia de la tremenda crisis económica que acechaba al país en esa época”.
“Hoy uno puede decir con orgullo que defendió nuestra bandera en las Islas, pero en su momento muchos compañeros lo negaron porque, en determinadas circunstancias, jugaba en contra”, admitió.
Y concluyó: “en consecuencia, yo siempre digo que cambiaría la pensión de hoy por una asistencia psicofísica y una contención acorde a la vuelta de Malvinas”.


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