Acompañados por el buen clima, una multitud participó de la procesión junto a la imagen de San Salvador que marcó el cierre de la tradicional fiesta. Por primera vez, realizó la bendición el flamante obispo Antonio Marino.
La ceremonia estuvo en manos de Monseñor Antonio Marino y contó con un interesante marco de público. Mar del Plata vive una temporada de turismo superadora incluso de la del 2011, según indican los números oficiales.
Además del público de a pie, las lanchitas amarillas que se aproximaban a la orilla daban color al festejo. Terminada la procesión, los presentes pudieron disfrutar de una interesante variedad de juegos acuáticos.



Comentá la nota