La Plata, coqueta: hay un nuevo boom comercial y es una belleza

La Plata, coqueta: hay un nuevo boom comercial y es una belleza
El de peluquerías y salones de estética es uno de los rubros que más crece. Mudanza a los barrios
Impulsada por la coquetería de las platenses, la apertura de peluquerías y salones de belleza no deja de crecer en la Ciudad y no hay zona en la que cada dos cuadras no se encuentren uno o más locales de esos rubros. La apreciación también coincide con la mayor cantidad de habilitaciones que se otorgaron en lo que va del año, una tendencia que promete superar holgadamente los números del año pasado.

Los observadores del rubro señalan que en la actividad no es menor el impacto que ejercen los grandes edificios que se levantan en el casco urbano, porque para los peluqueros emprendedores, sus habitantes son un atractiva y potencial clientela deseosa de resolver sus cuestiones estéticas casi “al paso”, sin tener que desplazarse demasiado lejos de sus hogares.

En esa línea, Ignacio Etchevers Deluca, en la actividad desde el año 1998, asegura que en la zona de plaza Moreno, donde tiene su local, está “minado” de peluquerías que se montaron en las cuadras donde hay edificios nuevos.

“La actividad creció, pero también es cierto que no todos se mantienen en el tiempo; además hay muy poca regulación en el tema, no es como por ejemplo las casas de loterías a las que les piden determinados requisitos. En este rubro cualquiera abre un comercio como si pusiera un quiosco y puede haber varios hasta en la misma cuadra”, resume el peluquero.

Las peluquerías representan para muchos una salida laboral rápida y de poca inversión porque con un capital de unos 4 mil pesos se pueden adquirir los materiales de trabajo. En su mayoría se trata de jóvenes que adquirieron experiencia en locales de renombre y con el tiempo pudieron cumplir el sueño de abrir un local propio.

En La Plata hay 410 peluquerías, el año pasado se habilitaron 50 y hasta el mes de septiembre, ya se abrieron unas 35. En relación a esos datos, Alejandro Barbieri, secretario de la Agencia Platense de Recaudación, opina que el incremento de peluquerías quizás se deba a que es un rubro que requiere de baja inversión, aunque también señala que no es menor la presión que ejerce la continua fiscalización de la Comuna.

“En general todo lo vinculado al área de los servicios es de un el nivel de evasión alto, pero con las inspecciones los estamos forzando a blanquear”, asegura el funcionario.

SALONES DE BELLEZA

Con la llegada de la primavera la gran demanda de mujeres que quieren mejorar su imagen también hace “explotar” los salones de belleza, lugares en los que se ofrece una amplia gama de tratamientos para recibir al verano en forma.

En La Plata hay 156 locales que realizan tratamientos estéticos; el año pasado abrieron 15 y en lo que va del año, otros 22 se sumaron a las ofertas estéticas.

El rubro no tiene edad, pues si bien a partir de los 40 años las mujeres están más atentas a evitar las señales que dejan los años, también acuden con cierta regularidad adolescentes y jóvenes. En un local de diagonal 74, Florencia, empleada del lugar, se muestra optimista: “Entramos en la temporada alta del año, las mujeres vienen con mayor frecuencia para depilarse y hacer tratamientos de belleza de pies y manos”.

Conocedora de la estética femenina, Graciela Gogorza coincide en que se percibe una gran proliferación de salones de belleza en la Ciudad y opina que eso se produce porque no hay una regulación exhaustiva. Además asegura que tanto los cosmiatras como los médicos están preocupados porque se habilitan locales donde se realizan prácticas que deberían tener controles más rigurosos.

CONTROLES

“En el último congreso de medicina estética se advirtió que hay cuestiones de salud que se ponen en juego cuando se hacen tratamientos que están en manos de gente que no es calificada. Por caer en cualquier lado es que se ve gente con la cara quemada o inyectada con silicona”, señala la cosmiatra.

La venta de tratamientos de belleza por internet o las propuestas “milagrosas” realizadas en pequeños gabinetes que se instalan de un día al otro con equipamiento de dudosa eficacia son algunos de los aspectos que los cosmiatras opinan que habría que controlar con mayor intensidad para evitar que las personas resulten embaucadas o en el peor de los casos, lesionadas. “Cualquiera puede abrir un local, comprar un par de cremas y hacer propuestas que nunca llegan al resultado que la persona desea, que en síntesis es verse lo mejor posible”, agrega Gogorza.

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