Hoy la foto platense muestra al kirchnerismo puro sin figuras, encolumnado detrás de lo que tiene, el intendente Bruera; al denarvaísmo con un candidato ya anunciado y al panradicalismo partido en dos
No hay ningún kirchnerista mejor posicionado e instalado en el espacio K de La Plata que el intendente Bruera. Ninguno. El jefe comunal limó, por conveniencia y, quizás, necesidad, parte de las diferencias que lo separaban con la Rosada. Ya no es ese opositor a Kirchner, como alguna vez intentó mostrarse.
Los Bruera, Pablo y Gabriel, tienen puente directo con la Gobernación. También tracciona fuerte el tándem Pérez a tal efecto: el diputado Raúl, jefe de la bancada oficialista, y el jefe de gabinete Alberto.
En el gabinete de Scioli hay platenses de pura cepa e importados: Ricardo Casal, Mario Oporto, Cacho Cuartango y, fundamentalmente, el citado Alberto.
Más allá de los coqueteos, no están en distintas veredas Scioli y Bruera. Al platense, sus colegas de la región le “hicieron pagar”, con el relleno sanitario (o planta de tratamiento de residuos sólidos y urbanos), que finalmente se radicará en La Plata, la “deslealtad K” en las últimas elecciones. Bruera, como buen político, tragó ese sapo. Todo esto se definió luego de un encuentro presidido por el Gobernador. Así, la basura quedará en la ciudad capital.
De Narváez, quien ve desde afuera la polvareda que levanta su díscola tropa bonaerense, desbandada y con fuertes rencillas internas, terminará jugando en la Provincia. Ya le levantó la mano a Atanasof para La Plata, pero para 2011 hay más de los seis meses que marca el calendario.
El macrista Julio Garro, ahora abiertamente enfrentado a Atanasof, amaga con pelear una in-terna o cooptarle dirigentes para su molino. Garro ya dejó en claro que no se quedará mirando por televisión las elecciones de 2011. Si De Narváez y Macri confluyen en un mismo armado, en La Plata habrá chisporroteos varios.
El bruerismo no está ajeno a estas divergencias. De hecho, las fogonea. Intenta sacar rédito, para atomizar todo lo que se pueda.
La interna de la UCR es vista con tanta atención por el ARI platense como por la conducción orgánica del centenario partido. Los de Lilita le prenden velas a Ricardo Alfonsín, para que éste salga bien parado de la interna, y luego tenga chances serias de pelearle a Cobos.
Con Alfonsín, Lilita está adentro; con Cobos, no. Está claro: no es lo mismo, ni para Bruera, ni para los lilitos Javier Mor Roig y Oscar Ne-grelli, si la CC va afuera. De ser así, las aspiraciones del panradicalismo platense son, quizás, una quimera el año próximo.
“Es más fácil que nos pongamos de acuerdo acá en La Plata, que Carrió se acerque a Cobos”, le-yó con claridad uno de los popes de la UCR, donde las vanidades también son cosa de todos los días. Más allá de los egos, hay una coincidencia en este espacio: todos juntos, existen las chances.







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