La provincia promueve un mecanismo donde el Estado localiza el suelo disponible, se hace cargo de las obras de urbanización y ayuda al beneficiario a financiar los materiales. Pero es el particular quien, según prototipos preestablecidos, debe levantar su casa.
—¿Los terrenos siempre son cedidos desde el ámbito público?
—Estamos abiertos. Primero creemos que el impulso que está generando el Estado en este momento va a llamar a privados a que ofrezcan lo mismo. Si hay una familia que tiene algunas hectáreas pero no la plata para la infraestructura, lo podemos trabajar a través de los esquemas de gestión asociada de urbanización. Podemos asociarnos de alguna forma, compensando lotes con obras de infraestructura para lograr que el privado habilite parte de ese suelo en forma parcial. Lo más tradicional es que el privado apunte a un sector del mercado que está dispuesto a pagar una cuota mucho más alta, pero creemos que es posible generar un esquema de asociación con el Estado mediante el cual podamos lograr un valor referencial del suelo que llegue a sectores de ingreso medio.
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