(General Acha) - Un centenar de vecinos asistió a una exposición de profesionales que efectuaron recomendaciones para minimizar los efectos que puede provocar la proliferación de basurales y animales vagabundos. Acentuaron la necesidad de un organismo oficial de control, pero insistieron en la necesidad de la toma de conciencia por parte de la sociedad, por el bien común.
Acosta y Urruti abrieron el diálogo, con relación al medio ambiente. Al momento de las conclusiones, revelaron que el volumen de los residuos domiciliarios quedaría reducido a un tercio, si se adoptaran las tareas de distribución y aprovechamiento.
Medio ambiente.
Araceli Urruti ilustró que cada individuo genera un promedio de 800 gramos de residuos, lo que multiplicado por unos 15 mil habitantes da más de diez toneladas por día y casi cuatro millones y medio de kilogramos por año.
Por lo tanto contrapuso la necesidad de abandonar la práctica del basurero a cielo abierto, como un lugar peligroso y contaminante. Recomendó la separación de los residuos en los domicilios, lo cual debe ser acompañado por la recolección diferenciada y su posterior reducción. "Es sólo una cuestión de costumbres y cambio de hábitos", acentuó la expositora.
Belén Acosta se refirió a la contaminación del agua y el aire, con quemas intencionales o accidentales que generan residuos tóxicos que se mezclan y quitan nutrientes o modifican las características físicas y químicas del suelo, dejándolo no apto para su aprovechamiento.
También cuestionó la proliferación de improvisados basureros "que degradan el paisaje natural". Recomendó denunciar las faltas ante un organismo regulador, aunque la profesional se encargó de divulgar que en esta ciudad no existe.
Mascotas.
En el segundo capítulo, Julio Solimano hizo un repaso de su trabajo "de corazón" junto a su esposa, como responsables de la Asociación Protectora, que atiende a cementares de perros vagabundos, lesionados o abandonados por la misma comunidad achense.
Insistió en la recomendación de una castración masiva con continuidad. Pidió también el acompañamiento de una decisión política seria y habló de la pirámide de crecimiento. Amplió diciendo que la proliferación pude ser más acentuada en domicilios que en los perros vagabundos, ya que éstos últimos están expuestos a múltiples riesgos, inclusive la vida del animal.
El veterinario Juan Manuel Osterdag asintió las expresiones del voluntario y se extendió en aspectos referidos a la sanidad, alimentación y capacidad para el alojamiento de mascotas.
Añadió que una perra en su vida reproductiva que promedia los diez años, teniendo como base que subsista la mitad de sus crías, con dos partos al año, puede dejar cinco mil descendencias. Con el mismo cuadro, describió que una gata es "más grosero, porque podrá generar veinte mil descendencias".
Y recomendó castrar los machos, para evitar enfermedades reproductivas prostáticas, además de mordeduras y peleas callejeras.
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