Los planes del gobierno para los próximos 4 años

Los planes del gobierno para los próximos 4 años
El ministro José Luis Álvarez brinda en esta entrevista definiciones sobre la economía de Mendoza y el papel del Estado. Advierte que es necesario cambiar la matriz productiva y apuesta por la industrialización.
José Luis Álvarez estuvo al frente del Fondo de la Transformación y el Crecimiento durante la gestión de Celso Jaque. El actual gobernador, Francisco Pérez, lo designó ministro de Producción y Tecnología. En diálogo con Los Andes abordó temas clave de la economía local.

-¿Cuáles son sus prioridades?

-En el corto plazo, las cosechas. Ya nos reunimos con funcionarios de San Juan para analizar la producción y definir la política vitivinícola, y también con el subsecretario Hinojosa, con la Fepedi (Federación del Plan Estratégico Durazno Industria) en el mismo sentido. Consideramos obviamente los operativos a realizar en 2012, tanto para la elaboración de mosto

como en cuanto a comercio internacional, y en ese sentido vamos a afianzar nuestra relación con Brasil y EEUU, nuestros principales compradores, y la apertura de nuevos mercados. En el mediano plazo, tenemos que ver cuál es la salida para los productores con problemas graves de rentabilidad, de modo que dejen de vivir en una situación de subsistencia.

-¿Con qué tipo de medidas?

-Por caso, Mendoza produce el 20% del pollo que se consume, tiene que alcanzar capacidad exportable. Esto implica muchas hectáreas para generar el alimento balanceado necesario; es decir, no sólo más puestos de trabajo por la propia actividad, sino también para la provisión local del insumo.

-¿Cuáles son los sectores que deberían reconvertirse?

-La idea es inculcar la noción de comercialización de productos que hoy demanda el mercado. Los que no tienen salida deben reconvertirse hacia actividades que den mejor calidad de vida...

-¿Se refiere a explotaciones frutícolas de pepita o damasco?

-Exactamente, aunque hoy por hoy nadie produce sólo damasco, sino tiene montes frutales asociados. Pero tener un viñedo de 60 quintales por hectárea de uva criolla no es rentable. Por eso les decimos “mejore lo que hay, o tiene que irse a otras actividades”.

-Para eso se necesita plata...

-Créditos y ANR. Vamos a trabajar con la Nación y esquemas asociativos. En ese sentido, el agua que va a la producción es cara y debe ser rentable. Vemos el avance del ejido urbano y de la industria y el que perderá es el sector primario; no puede ser un recurso sostenido con subsidios. Debe haber soluciones definitivas, para eso trabajamos en el cambio de matriz productiva: la vitivinicultura puede crecer un 30% en los próximos años, pero ni siquiera acompañará de modo acorde el crecimiento vegetativo de Mendoza. Es una parte importante de la economía, pero tenemos que ir a otras actividades.

-El cambio de matriz productiva fue caballito de batalla de Jaque. ¿Cómo lo garantiza?

-Planteamos acciones de corto y mediano plazo, los resultados en el largo no los vamos a ver. Hay dos aspectos salientes: el Gobernador remarcó la necesidad de trabajar con los Parques Industriales, porque tenemos una obra como Comahue-Cuyo que permite, a partir de la capacidad energética, un desarrollo efectivo de ellos.

-¿Es la llave para hacer diferencia en la materia?

-Ahora tendremos energía. Veníamos de estar colapsados. Es más, por momentos en los complejos hidroeléctricos del Sur la capacidad de generación superó a la de transporte. Vamos a tener energía para el desarrollo, sin ella era imposible. Hay 240 Parques en el país y tenemos que llegar a 300.

-¿Otro objetivo a largo plazo?

-El Trasandino. Pero se tiene que generar riqueza y que Mendoza no sólo sea el lugar donde descarguen camiones y cargue el tren.

-Se vienen 4 años para “cuidar la economía”. Como ex administrador del Fondo, ¿cuál es su plan B si la ayuda de la Nación ya no es tan fuerte?

-Creo que los recursos del Fondo del Bicentenario están subejecutados. Los funcionarios de San Juan admiten lo mismo. Por eso nos reunimos con el presidente del Banco Nación (el mendocino Juan Carlos Fábrega); se necesita una política más agresiva de crédito para acompañar al FTyC. La idea es, para grandes proyectos, que se instalen en Mendoza, desarrollar a sus proveedores.

-¿Cómo piensa posicionar a Mendoza?

-Basta mirar el mundo para ver las economías de EEUU y Europa deprimidas, donde el trabajo alemán está buscando dónde venderse, y compite con el norteamericano por China. Podemos asociarnos con ellos para hacer algunos desarrollos específicos, tienen capitales para invertir, pero no la seguridad jurídica ni las posibilidades que podemos ofrecerles. Desde hace años contamos con fábricas de generadores y turbinas que llegan a todo el mundo, y muchos talleres que crecieron como proveedores a su alrededor. Hay otras en un segundo escalón que están vendiendo turbinas a Perú y a proyectos hidroeléctricos de la Patagonia con asistencia del Fondo; hay know how y 600 metalmecánicas por explotar.

En mayo haremos una ronda de negocios inversa con empresas del Golfo Pérsico para ofrecerles servicios a las petroleras. Es una forma de lograr mayor despliegue, ahora con la energía necesaria.

-Su fórmula para atraer inversiones es...

-Primero, dotar de infraestructura a los Parques Industriales. Si tienen energía eléctrica, gas y colectores tendremos más chances. La Presidenta aseguró en su discurso que habrá fondos para ese fin; hay que salir a buscarlos. Tenemos que avanzar a la etapa de industrialización, el que crea que sólo tiene que participar de la actividad primaria va a tener problemas, no podrá desarrollarse igual.

-¿Seguirá funcionando la Oficina que habilitó Mercau?

-La idea es que ahora dependa de la Gobernación, y lo vamos a complementar desde el Ministerio trabajando con Cancillería. Durante la campaña planteamos participar de mayor número de rondas de negocios internacionales. Sería complementar lo que hace ProMendoza, también en conjunto con San Juan para potenciar chances. Si aparece algún negocio nuevo y nos falta capacidad como provincia debemos asociarnos regionalmente; no nos vamos a salvar solos.

-¿Le preocupa la volátil relación con Brasil que hoy afecta al durazno enlatado?

-El problema es que se habían pautado 10,5 millones de latas y ya se vendieron más de 14 . Estamos analizando la solución, pero superamos en un 40% lo comprometido. No hay volatilidad, lo que pasa es que del acuerdo original se pretende vender para el próximo año hasta un 80% más...

-Lo que demanda el mercado...

-Por supuesto, queremos que se vendan 18, 20 millones, todo lo posible, y tener el diálogo que ayude al sector industrial a colocarlas. Es el 2% de la producción total del país, no es grave, pero hay que ser previsibles: con 10 millones el objetivo se cumplió.

-Cualquier reacción brasileña afecta al ajo, el aceite y el vino mendocinos. ¿Hay un mecanismo para salvaguardarlos?

-Bueno, el diálogo. Estamos hablando con las nuevas estructuras que creó la Presidencia, para invitarlos a la mesa y explicar lo que implica como economía regional, también junto a San Juan.

-Hablemos de estadísticas. ¿Seguirá midiéndose y difundiéndose el IPC como ahora?

-No hay impedimento para hacerlo, pero más que el IPC los índices más importantes son pobreza estructural y desempleo, para marcar las políticas. En los '80 teníamos hiperinflación y una altísima desocupación, o sea estanflación. Con De la Rúa, desempleo y deflación. Hoy tenemos una buena tasa de ocupación, que hay que mejorar y, obviamente, inflación. Pero desacelerar la economía es perder puestos de trabajo, y nadie lo quiere. Se necesita equiparar los niveles de consumo y producción; esta es una inflación de expectativa, pero si hay trabajo comparativamente no estamos tan mal como antes.

-¿Habrá ajustes en cuanto a la prevención de contingencias?

-Obviamente. La lucha activa con aviones es experimental, debe seguir analizándose, pero es una pata del sistema. La otra es el seguro agrícola, que también vamos a revisar a futuro, y, en las áreas de mayor ocurrencia de granizo, la malla. Tenemos varias asignaturas pendientes.

-¿Qué cambiará del seguro?

-El Gobernador en los próximos días va a plantear una profundización del modelo con un esquema distinto. Será una solución, no sé si definitiva, pero tampoco vamos a patear la pelota para que el próximo gobierno lo arregle.

-¿Cuál es su balance del funcionamiento de las barreras fitosanitarias, sobre todo después del ingreso de la polilla del racimo? ¿Habrá más rigurosidad?

-Creo que a partir de que apareció la polilla, el sistema de alerta se ha fortalecido. Queremos seguir siendo zona libre de mosca del Mediterráneo y en poco tiempo estar libres de esta otra plaga. La idea es que el Iscamen haga los controles, y que la barrera de norte a sur de la provincia tenga impacto económico y que nuestros productos tengan un valor agregado importante. Lógicamente, no podemos permitir el ingreso de más plagas, los controles deben intensificarse.

-En función de esto, ¿considera que el desempeño del Iscamen ha sido acertado?

-Como todo. Creo que acá no hay errores en la política anterior que corregir, sino profundización de algunos aspectos. Formamos parte del Gobierno anterior y entendemos que hay asignaturas pendientes sobre las que hay que trabajar. Hubo cosas que se hicieron de manera excelente, algunas muy bien y otras que quizá no se dispuso de toda la información para trabajar de otra manera. Pero no hubo desde ningún punto de vista temas sin abordar, se abordaron todos. En el caso de Lobesia botrana estábamos libres, ahora la tenemos encima y por tanto hay que trabajar sobre el problema.

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