¿Qué hacemos con la basura? Es uno de los interrogantes que viene mordiéndoles los talones a los municipios y en última instancia a los ciudadanos.
Aunque su cierre que parecía inminente fue prorrogado hasta 2016, la saturación del relleno sanitario del CEAMSE ubicado en José León Suárez, destino final de los residuos generados en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, obligó a los municipios a comenzar a incorporar planes de reciclado que disminuyan el volumen de basura.
Para esto, Pilar se encuentra diagramando una serie de iniciativas que incluyen campañas de concientización con las que buscan que la separación de residuos se inicie en los hogares.
Dos cestos
Sabiendo que la tarea de clasificación y reciclaje de residuos se simplifica considerablemente teniendo como aliados en la tarea a los propios generadores de la basura, desde el área de Salud Ambiental, Fernando D’Auria anticipó a El Diario que “vamos a arrancar una campaña para concientizar sobre el pre-separado de origen”.
En cuanto al plan que pretenden implementar adelantó que, si bien restan ajustar cuestiones operativas, el mismo invitaría a los vecinos a clasificar y separar sus desechos –llamados técnicamente residuos sólidos urbanos (RSU)- en dos cestos distintos.
Por un lado, los húmedos no reciclables y por otro los secos, limpios y reciclables. En el primer caso, la recolección está previsto que se efectúe cuatro veces por semana mientras que los segundos se recolectarán dos veces a la semana.
Se prevé que los desechos húmedos u orgánicos tengan como destino final el vivero municipal que el Municipio planifica inaugurar en diciembre donde funcionará una planta de fabricación de compostaje, útil para la fertilización de la tierra.
“Se necesita un cambio de hábitos y para esto es necesario un cambio de conciencia, tenemos que lograr que los vecinos se conviertan en los separadores de la basura”, explicó el docente y aseguró que “en 2013 una parte del plan se va a empezar a llevar a la práctica”.
Reciclado
Algo más complejo resulta el tratamiento de los residuos secos, cuyo procesamiento demandará por parte del municipio una logística que involucrará a diferentes actores, entre ellos empresas y cooperativas.
Así, la recolección de este tipo de desechos sería solo el primer eslabón de una cadena que continuaría con la separación y clasificación de los mismos.
Para esto, el Municipio evalúa desde la utilización de maquinarias separadoras de basura hasta la clasificación manual a través de la contratación de personal específico para tal fin y en este sentido hablan de la posibilidad de trabajar con “gente con capacidad ociosa”.
Asimismo, la posibilidad de que dicha tarea sea desempeñada por cartoneros (técnicamente denominados recicladores urbanos) agrupados en una cooperativa también suena con fuerza en la Secretaria de Salud Ambiental.
Resuelta la clasificación, el proceso se trasladaría a la etapa de reciclado y en ella entrarían en juego distintas empresas dedicadas al tratamiento de materiales específicos. Desde aquellas que reciclan telgopor hasta quienes hacen lo mismo con el papel y el cartón, los plásticos y hasta las tapas de los envases.
“Necesitamos una plataforma de transporte y proceso de los residuos sólidos urbanos”, reconoció D’Auría aunque advirtió que el colapso del CEAMSE hace que la implementación aunque sea parcial del plan sea inminente.
Como parte del ambicioso proyecto no se descarta la incorporación en determinados sitios del distrito denominados “puntos ecológicos” de grandes contenedores diferenciados donde se pueda verter la basura ya preclasificada, al estilo de los que se instalaron años atrás en la ciudad de Buenos Aires.
17.000
Toneladas de basura recibe por día el relleno sanitario de José León Suárez.
Destino final
Dónde va lo que desechamos
La basura generada en Pilar junto con la de otros 27 municipios del Gran Buenos Aires y la ciudad de Buenos Aires tiene como destino final el relleno sanitario Norte III del Ceamse, ubicado en José León Suárez, Partido de San Martín.
A dicho predio que abarca unas 300 hectáreas llegan por día, según los datos publicados por los propios responsables, unas 11.300 toneladas de basura, unas 295.000 mensuales. No obstante, según los datos que circularon este último año la cifra diaria ya asciende a 17 mil toneladas.
El lugar recibe residuos domiciliarios e industriales, barros y sólidos analizados, residuos patogénicos tratados, cenizas de incineración de residuos patogénicos, residuos verdes, entre otros.
Aunque el riesgo de colapso alertó sobre el cierre del relleno en 2013, finalmente una serie de acuerdos lograron prolongarlo hasta 2016. Entre ellos, que los municipios deben incorporar planes de reciclado para achicar el volumen de basura que llega al relleno sanitario y la decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de dejar de enviar unas 2.000 toneladas diarias de residuos áridos provenientes de las obras.
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