Por la alta demanda, desde las empresas y el gremio temen que se genere trabajo en negro.
Tanto los empresarios como los gremialistas destacaron la importancia del programa y sus efectos directos e indirectos, pero advirtieron que si no se supervisa puede incrementarse el trabajo no registrado.
“Lo que más nos preocupa es el trabajo en negro”, dijo el presidente de la Cámara de la Construcción en Neuquén, Giulio Retamal. “Supongo que la Anses estará interesada en que esto no ocurra y tomará los recaudos para asegurar que el que toma el crédito contrate gente en blanco”, señaló.
Controles
Desde el Banco Hipotecario señalaron que en las supervisiones de obras para certificar el avance se solicita la firma de un profesional habilitado y, por lo tanto, en blanco. Pero la entidad financiera no tiene potestad para inspeccionar una obra y certificar si el obrero hace aportes o no.
“La Cámara tiene capacidad para controlar el empleo en negro, pero la mayoría de las familias van a contratar empresas chicas y contratistas”, señaló Retamal.
Mecanismos
“El problema que vemos es que las casas, al ser individuales, van a ser realizadas por monotributistas que a su vez pueden contratar a obreros en negro. Esto le puede generar más trabajo precarizado en el sector”, aseguró el titular de la UOCRA, Víctor Carcar.
Aunque se mostró entusiasmado por el impacto que el plan pude tener en la demanda de empleo, aseguró que se intensificarán los controles.
Consultados sobre la capacidad del sector para absorber la demanda, ambos aseguraron que, ante una demanda hipotética de 2.000 casas –que son las que se construirían si el reparto de créditos sigue los preceptos del Plan Fonavi-, dejarían al sector al límite.
Según Carcar, este escenario generaría 1.500 trabajos en forma directa. “Estaríamos complicados. Por eso estamos capacitando gente en nuestra escuela de formación para incrementar la cantidad de obreros”, dijo.
Actualmente hay unos 7.500 trabajadores registrados, mientras que unos existirían otros 1.500 en negro.
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