La reciente toma de casas en Villa Delfina y Villa Rosas desnudó algunas de las complicaciones del proyecto nacional, tendiente a solucionar un déficit de larga data.
Cuando el presidente Néstor Kirchner lanzó el Plan Federal de Viviendas el 21 de julio de 2004, mediante el cual apuntaba a construir 120 mil casas en todo el país y generar 360 mil puestos de trabajo, se creó una enorme expectativa entre millones de argentinos que no contaban con techo propio.
Desde entonces y hasta hoy muchas personas lograron cumplir su sueño, mientras que muchas otras, la mayoría, siguen a la espera, que en algunos casos es tranquila y, en otros, angustiante.
Un claro reflejo de esta última situación se observó en nuestra ciudad en las últimas dos semanas, con la toma de buena parte de las 552 casas que se construyen en torno a la avenida Arias, en jurisdicción de la delegación municipal Villa Rosas, usurpación que culminó el martes pasado por la noche con un desalojo que afortunadamente no registró episodios violentos.
Luego de largos años sin una política estatal sólida en materia de viviendas, el Plan Federal apuntó a llenar ese vacío. En algunos casos con éxito y, en otros, no.
Sin ir más lejos, en Bahía Blanca hay alrededor de 9.500 personas inscriptas en los listados oficiales que se utilizan para sortear las unidades habitacionales. Sin embargo, en este momento, las casas en ejecución no llegan a 2 mil.
Desde la oposición se cuestiona este desfasaje. En tanto, desde el oficialismo se resalta que este programa es, por lejos, mucho mejor que todo lo hecho en las últimas décadas, subrayando además que en la mayoría de esos años previos al kirchnerismo se hizo muy poco o, directamente, nada en esta materia.
En este contexto, nuestro distrito fue escenario de muchos vaivenes con el Plan Federal, que tuvieron un punto de quiebre con la reciente usurpación masiva de viviendas.
Este fue, en resumen, el trayecto.
El inicio. En agosto de 2004, luego de trascender que la provincia de Buenos Aires tenía asignadas 10 mil casas y que Bahía recibiría 248 de ese total, empezaron los primeros cruces.
El entonces diputado provincial (hoy nacional) por el radicalismo, Juan Pedro Tunessi, presentó sus quejas por una cifra que, a su entender, no cubría en lo más mínimo el déficit habitacional del distrito, que, según el censo de 2001, ascendía a unas 8 mil viviendas.
Más adelante, y luego de diversas negociaciones con funcionarios nacionales bajo la administración comunal del justicialista Rodolfo Lopes, se llegó al 21 de noviembre de 2005 con el anuncio de que se adjudicaría a una firma porteña la construcción de las primeras 256 casas del Plan Federal, en el marco de un proyecto del Estado municipal que apuntaba a levantar 952 viviendas para la población más carenciada y a mejorar otras 842 unidades habitacionales.
Pero nada iba a ser sencillo y, para diciembre de ese año, algunas dificultades comenzaron a surgir. En apenas 15 días hubo que declarar desiertas dos licitaciones por falta de oferentes para levantar 140 unidades en General Cerri, Vista Alegre y Cabildo.
Según consultas a empresarios del rubro, el valor oficial asignado a cada vivienda (46.700 pesos por cada unidad de 44 metros cuadrados) resultaba insuficiente para llevar adelante el trabajo. Sobre todo, teniendo en cuenta que ese monto incluía tareas de infraestructura como energía eléctrica, gas, agua potable, cloacas, desagües pluviales, apertura de calles, cordón cuneta, enripiado y alumbrado público.
"En Bahía Blanca hubo más de una licitación que fracasó porque las empresas no se presentan", reconoció en aquel momento a "La Nueva Provincia" Eduardo Sícaro, entonces ministro provincial de Obras y Servicios Públicos. Y agregó que esa situación "sólo se da en Bahía Blanca".
Para resolver el inconveniente, antes de terminar 2005 se decidió que las licitaciones para construir viviendas del Plan Federal en nuestra ciudad ya no incluirían, en el presupuesto oficial, las obras de infraestructura, las cuales serían licitadas de manera separada.
Finalmente, el 7 de febrero de 2006, el acto de licitación de 127 viviendas en Vista Alegre y Cerri tuvo a tres compañías interesadas.
Antecedente de toma. El 31 de octubre de 2006, vecinos intentaron usurpar terrenos del barrio General Arias, en el sector destinado a concretar el Plan Federal, como muestra de presión para conseguir ayuda del gobierno municipal. Esa vez participaron unas 30 personas, casi todas parejas jóvenes con hijos.
El fin de semana previo, el grupo había usurpado el mismo terreno (ubicado entre Montevideo, Arias, Neuquén y la avenida de intercomunicación barrial), pero la policía lo desalojó casi enseguida.
Primer ladrillo. A un año de licitado y a dos y medio de la puesta en marcha del plan en nuestro país, comenzó a construirse en Bahía Blanca el primer conjunto habitacional licitado bajo este mecanismo de financiación, el 18 de febrero de 2007.
Se trataba de 105 unidades a erigirse en Vista Alegre, en terrenos ubicados en calle Don Bosco al 2100, delimitados por la calle Carlos Gardel y las vías del ferrocarril.
La firma adjudicataria resultó Proyectos y Obras Sudamericanas (PROA) SA, de nuestra ciudad, con un monto de contrato de 6.438.167 pesos.
Un mes después, ya con Cristian Breitenstein como intendente, el presidente Néstor Kirchner lanzaba la segunda etapa del Plan Federal de Viviendas, que preveía construir un total de 252 mil unidades habitacionales en toda la Argentina, de las cuales 4.233 fueron asignadas a Bahía Blanca.
Las unidades habitacionales debían ser de dos dormitorios. Las de planta baja, con una superficie de 55,70 metros cuadrados, mientras que los dúplex, de 60,18 metros cuadrados.
Así, mientras el plan crecía en anuncios, el 1 de julio de 2008 Breitenstein entregó las primeras 26 casas del programa, en el barrio Spurr. En ese caso, las obras tenían que ver con el conjunto desarrollado dentro del subprograma de mejoramiento de villas y asentamientos, financiado por el ministerio de Planificación Federal.
La obra había sido licitada en enero de 2007, pero su ejecución se fue postergando hasta que la comuna decidió destinar fondos propios para empezarla.
La última etapa. Para fines de noviembre de 2009, los números oficiales indicaban que a nivel local se estaban edificando 2.118 viviendas, de las 4.233 comprometidas en el Plan Federal II, muchas de ellas ya entregadas.
Eran 13 los grupos habitacionales en ejecución en distintos puntos de la ciudad, con una inversión estimada en los 212.774.439 pesos.
"Una reciente auditoría realizada por el gobierno nacional determinó que las viviendas que se construyen en nuestra ciudad están entre las de mejor calidad del país", decía el arquitecto David Revale, quien aún está al frente de la dirección municipal de Vivienda.
Desde entonces hasta el año último, entre idas y vueltas, hubo nuevos cortes de cintas y también demoras en el avance de las obras.
La última entrega tuvo lugar el 31 de mayo pasado, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner inauguró, mediante videoconferencia, las 260 viviendas de la Cooperativa de Choferes de Taxis, ubicadas en ocho manzanas que comienzan a la altura de Rincón al 3600.
Días después, muchos de los adjudicatarios comenzaron a quejarse porque las tareas no estaban completamente finalizadas o porque las estructuras presentaban deficiencias.
Desde el municipio se explicó que la entrega se había adelantado, aun sin el final de obra, por pedido expreso de los vecinos, quienes preferían las casas en ese estado antes que padecer nuevos retrasos. Esta polémica sigue vigente al día de hoy.
Fondos
El Plan Federal se sostiene con recursos del Estado nacional. El año pasado hubo muchas obras paralizadas por la falta de envío de fondos, en el marco de los ajustes presupuestarios generales en el país, debido a la difícil situación económica. Según el secretario municipal de Obras y Servicios Públicos, Rubén Valerio, la Casa Rosada ya comprometió el dinero para finalizar las tareas en Bahía.
Cuántas
1.400
son aproximadamente las viviendas actualmente en ejecución en Bahía Blanca, de acuerdo con los últimos datos señalados a este diario por la secretaría de Obras y Servicios Públicos.
Cómo se adjudican
Las formas de acceder a las viviendas del Plan Federal son dos. Por un lado, el Consejo Local Económico y Social (CLES), integrado por la comuna y entidades de bien público, define una lista de familias con prioridad para recibir las casas. Por el otro, existe un registro donde los ciudadanos pueden inscribirse para participar de los sorteos, los cuales se realizan a medida que las unidades están listas.
Para anotarse en el Registro Unico de Postulantes se debe concurrir de martes a jueves, entre las 8 y las 13, a la dirección de Tierras (Chiclana 453, planta baja), teléfono 550-6013/14. Hay que tener en cuenta:
* Es necesario llevar los originales de los DNI de todo el grupo familiar.
* Si tuvieran recibos de sueldo dentro del grupo familiar, presentar original y copia.
* De corresponder, presentar recibo de alquiler. También, certificado de discapacidad, enfermedad o embarazo.
El listado vigente se puede consultar en www.gabierto.bahiablanca.gov.ar.
Cómo está el panorama luego de la ocupación
En este momento decenas de las personas que participaron de la reciente toma de viviendas se encuentran acampando en la Plaza Rivadavia, frente al Palacio Comunal.
Según indicaron, no piensan moverse hasta que el Estado les resuelva su problema habitacional. Es decir, hasta que se les dé una casa.
De acuerdo con los relevamientos realizados los días de las usurpaciones, muchas de las familias que coparon el predio en Villa Delfina y Villa Rosas estaban inscriptas en el listado para participar de los sorteos, mientras que otras, no.
Según un decreto del intendente Gustavo Bevilacqua, quienes estaban en dicha lista pero siguieron ocupando las casas al pasado lunes, fueron eliminadas del registro y verán inhabilitado su acceso a toda ayuda social municipal futura.
La protesta en el principal paseo céntrico comenzó la misma madrugada del miércoles, apenas finalizado el desalojo. De manera periódica, la manifestación obliga a cortar el tránsito en la primera cuadra de Alsina.
Las casas usurpadas del Plan Federal tienen un avance en su construcción promedio del 70%, según datos oficiales. Su finalización lleva largos meses de retraso debido a la falta de fondos.







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