Pizarra algodonera: “Crujen los intereses del viejo sistema concentrado”, advierte García Solá

El diseño institucional del que será el Mercado Algodonero (Mercal) está definido hasta en su más mínimo detalle. La estructura organizacional formará parte de la futura bolsa de cereales, oleaginosos, algodón y subproductos que funcionará bajo el amparo de la Bolsa de Comercio del Chaco.
Pero el camino aparece plagado de obstáculos burocráticos, concentrados entre el Ministerio de Agricultura de la Nación y la propia Presidencia, ya que es necesaria la rúbrica de un decreto por parte de Cristina Fernández de Kirchner.

“Están comenzando a crujir los intereses del viejo sistema concentrado en la city financiera de Buenos Aires, que digita todos los precios de los productos”, advirtió el presidente de la Bolsa de Comercio del Chaco, Manuel García Solá. Recordó que hace poco menos de dos años, la entidad inició las gestiones para que el Poder Ejecutivo Nacional la habilite como bolsa de cereales, oleaginosos, algodón y subproductos. “Pese al firme apoyo del gobernador Jorge Capitanich, no logramos perforar no sé qué resistencia, porque no podemos saberlo todavía”, indicó.

En declaraciones a Radio Universidad, reveló que el proyecto de decreto que en su momento salió del Ministerio de Agricultura de la Nación firmado por Julián Domínguez, tuvo un refrendo del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y llegó hasta la Presidencia de la Nación. Pero el pasado 10 de diciembre, se vencieron los mandatos de los dos funcionarios nacionales, situación que retornó el trámite a foja cero. “Ese trámite estuvo dando vueltas todo el año y ahora nuevamente estamos con la misma realidad”, lamentó.

En ese contexto, convocó a “tomar conciencia de que algunos intereses” que se sienten afectados por la iniciativa chaqueña están impidiendo “que esto avance, pese al fuerte impulso que el gobernador le dio en varias oportunidades”. El proyecto del Mercal no es el primer emprendimiento que la provincia hace en esta materia, ya que en la etapa fundacional de la Bolsa de Comercio se llegó a propiciar la creación de una Cámara Algodonera Regional, iniciativa que tampoco cayó nada bien en Buenos Aires.

Concentración en la región núcleo

García Solá recordó que las únicas seis bolsas que operan cereales y subproductos en el país están concentradas en la Pampa Húmeda. “El registro de contratos de granos que habilitó la Bolsa de Comercio del Chaco permitió registrar aquí el 70% de las operaciones de venta de granos que antes se registraban en Santa Fe, Rosario, Buenos Aires y Córdoba”, señaló.

Así, con esos recursos obtenidos por la entidad bursátil provincial, fue posible la construcción del laboratorio de calidad de granos y la compra de la acción del Mercado a Término de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por la cual pudieron ofrecer a los productores contratos a término.

Precisamente ayer se concretó la primera reunión de la Comisión Directiva de la Bolsa de Comercio en el Laboratorio de Calidad de Granos y Subproductos que próximamente se habilitará en los silos de la ex Junta Nacional de Granos, en Barranqueras. El paso siguiente será instalar un laboratorio de calidad de fibra y semillas de algodón.

“Estimamos que, si somos bolsa de cereales, oleaginosos, algodón y subproductos, la legislación nos permitirá fijar precios de referencia”, sostuvo el directivo. En ese orden explicó que, según está establecido, las cámaras arbitrales pueden informar los precios de las rondas del día anterior y las bolsas de cereales sin mercados adheridos pueden fijar precios de referencia.

“Esos precios, con el seguimiento que venimos haciendo del mercado sojero, nos indican que los productores chaqueños están pagando 6 dólares más de flete por tener que hacer sus contratos de compraventa en base a la posición Rosario”, resaltó. Con una cosecha de 500 mil toneladas, son 3 millones de dólares que se van “en un flete poco claro, porque no existe un precio de referencia Barranqueras fijado por una institución local habilitada para ese fin”, explicó García Solá.

Lo mismo para el caso del algodón. “Siempre vemos que, cuando se empieza a cosechar, se desploman los precios haya o no demanda nacional e internacional”, enfatizó. Por eso consideró fundamental tener en el Chaco “un mercado físico trabajando”, para lograr luego poner en marcha un mercado de futuros de fibra de algodón, necesario para hacer previsible el valor de textil al momento de la siembra.

¿Brujas?

“Supe ser ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, soy muy racional y no debo creer en las brujas; pero que las hay, las hay”, parafraseó García Solá. Así se pronunció sobre los impedimentos para que el trámite por el Mercal avance con la celeridad que merece el tema.

“En algún lado alguien opera o no sabemos qué pasa. Esto que es estratégico para que nosotros podamos organizar el Mercal, que ya tenemos toda la arquitectura institucional organizada para que se pueda fijar aquí el precio del algodón”, concluyó.

Comentá la nota