La pirotecnia y la seguridad, un debate que está pendiente

La pirotecnia y la seguridad, un debate que está pendiente
La muerte de un santotomesino por mal uso de fuegos artificiales reabrió el debate sobre la venta libre de artefactos explosivos y la capacidad de los usuarios para manipular esos dispositivos.
A partir del caso del santotomesino que falleció la Navidad pasada al estallarle en la cara una torta de fuegos artificiales, se reabrió el debate sobre la venta libre de artefactos de alto poder explosivo y sobre la capacidad que tienen los usuarios ocasionales de manipular esos dispositivos.

La falta de capacitación para los usuarios, el poder explosivo de algunos artefactos, el desconocimiento del potencial riesgo que se corre al manipular esos dispositivos y la irresponsabilidad de algunas personas son una mezcla de factores que pueden desembocar en una tragedia.

La legislación que regula el expendio de artificios pirotécnicos fue sancionada en 1993 y promulgada en 1994. Sin embargo, el paso del tiempo hizo que hoy estén a la venta dispositivos más complejos y más potentes, algo que atenta contra el usuario que no está acostumbrado a manipular estos elementos más allá de las fechas festivas.

El factor humano juega un papel preponderante en los accidentes. Durante los festejos de la Navidad de 2011, en la localidad de Puerto San Martín (sur de Santa Fe), Fabricio Altuna, de 27 años, quiso demostrar que podía sostener con su boca un petardo conocido como “tres tiros”. Sin embargo, encendió la mecha del objeto de pirotecnia y de manera inexplicable y trágica, lo colocó por el tubo de egreso de los disparos, que terminaron alojándose en el interior del organismo del muchacho y al estallar le provocaron la muerte.

Este año, si bien no tuvo un desenlace fatal, la historia se volvió a repetir. Un joven de la ciudad entrerriana de Concordia, sufrió graves heridas en las fiestas navideñas al explotarle un cohete que se puso en la boca sin darse cuenta de que el orificio de salida apuntaba hacia adentro. José Giménez encendió el poderoso explosivo y lo sostuvo con sus dientes, sin ver de que la salida del mortero apuntaba hacia su boca, informaron fuentes policiales. El petardo estalló dentro de la boca del joven, provocándole lesiones y quemaduras en la lengua y en las encías y la pérdida de varias piezas dentarias.

Recomendaciones para Año Nuevo

Ante la proximidad de fin de año los especialistas remarcaron la necesidad de que al momento de celebrar con pirotecnia se tomen algunas precauciones:

- que haya distancia entre la gente y el dispositivo que se va a utilizar, por lo menos 4,5 metros;

-que no haya materiales inflamables dentro de los 7,5 metros;

-que se vea hacia dónde se va a proyectar el elemento;

-si hay un arranque fallido que no se intente reiniciarlo, se debe mojarlo con una manguera y dejarlo quieto durante una hora para tener la certeza de que está apagado.

Si una persona se quema, algo muy común con las estrellitas, se debe enjuagar con agua fría y no poner ningún ungüento ni crema. Taparlo con una gasa limpia y trasladar al servicio médico. Si una chispa ingresa a un ojo se debe enjuagar con agua fría y cubrir ambos ojos para que no se muevan hasta llegar al servicio médico y recibir atención.

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