A casi tres meses de la ocupación de las más de 40 hectáreas, puede advertirse una disminución de la guardia policial. Quedan solo uno o dos efectivos por puesto. Quitaron uno de los controles donde estaba un cocinero; dejaron de ir los cadetes de la escuela de suboficiales y hasta retiraron los baños químicos y una carpa de refugio.
Ni bien la Justicia dispuso la medida de no innovar se determinaron cuatro guardias: acceso a las viviendas; entrada por Ruta 12, puente Negro y puente Blanco.
El primero funcionaba como un destacamento que tenía hasta un cocinero, pero después se levantó y esta persona ahora elabora la comida en la comisaría 13º.
Si bien se mantienen los otros tres, puede advertirse una notoria disminución de personas.
“Hace diez días nos retiraron a los aspirantes a cabos que eran de la escuela de Suboficiales quienes brindaban un gran apoyo con su presencia. También bajó la colaboración de las fuerzas especiales como ser el PAR o Infantería que antes estaban las 24 horas a disposición nuestra”, afirmó la misma fuente.
Los delegados del asentamiento también coinciden en afirmar esta realidad pero fueron más allá al explicar que “vinieron un día y se llevaron todos los baños químicos que tenían, los que eran usados exclusivamente por los policías”, destacaron.
El funcionario de alto rango añadió a esto que “si alguno de la guardia tiene necesidades de ir de cuerpo, llama a la comisaría y un patrullero se traslada de inmediato hasta el lugar para llevarlo hasta la comisaría”.
Hasta hace poco también contaban con una carpa de importantes dimensiones en la entrada a las 550 Viviendas, sobre la Ruta Nacional N° 12. “Era nuestro refugio para días de lluvia, frío o mucho sol, pero también apareció hace poco gente de Defensa Civil con la orden de que debían llevar la carpa y nos dejaron sin nada”, comentó.
En la edición de ayer se hizo hincapié en la disminución de cantidad de familias que resisten en la intemperie del asentamiento, frente al mal tiempo y la falta de soluciones concretas
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