Con el compromiso de que hoy se abrirá una mesa de diálogo para trabajar en firme en la obtención de puestos laborales, a lo que se suma una mejor propuesta de ayuda económica y social por parte del municipio, los casi 300 desocupados que el miércoles por la noche protagonizaron una batalla campal con fuerzas policiales, resolvieron a media tarde de ayer levantar definitivamente el piquete impuesto sobre la ruta 3.
Los manifestantes, que inicialmente se habían apostado en inmediaciones de una estación de servicio y luego frente a la playa de tanques petroleros de Termap, despejaron el acceso norte exactamente a las 17, luego de que sus voceros dieran a conocer la propuesta mejorada que les hizo la comuna a través del intendente Fernando Cotillo, el cual contó con el apoyo del diputado Rubén Contreras.
A través de la misma, se les mantiene el subsidio de 500 pesos mensuales con la condición de que realicen un curso de capacitación y se los exime del pago de servicios de luz y gas, pero ahora se les incrementa el valor de la tarjeta social para compra de alimentos, hasta un máximo de 500 pesos, a lo que se suman 800 más (como tope) como ayuda de pago de alquileres de inmuebles.
DEMASIADA TENSION
En rigor se esperaba que los manifestantes, que son los mismos que semanas atrás bloquearon por diez días la base de operaciones de Oxy en Cañadón Seco, se retiraran en las últimas horas del jueves. Sin embargo, a último momento, en la asamblea que tuvieron en la misma ruta por mayoría decidieron no aceptar la primera propuesta que les hizo la comuna.
En consecuencia ayer se vivió otro día de máxima tensión, sobre todo porque el grupo que tiene un padrón de 270 personas, a los que se sumaron familiares, mantuvieron virtualmente como rehenes a un grupo de choferes de camiones cisterna que transportaban diferentes tipos de carburantes.
En cierta manera, la actitud fue más que intimidatoria ya que en caso de que se produjera otro operativo policial para desalojarlos, estaban dispuestos a generar una situación de peligro, algo que se constató cuando se retiraron del lugar ya que la policía halló numerosas bombas molotov.
INCIDENCIAS NEGATIVAS
A todo esto, ayer recrudecieron las críticas contra el director de Relaciones Laborales de la Subsecretaría provincial de Trabajo, Francisco Galarza, por haber prometido cheques por valor de 4 mil pesos a cada desocupado y luego desentenderse de las negociaciones.
El propio ministro de Gobierno, Carlos Barreto, en comunicación telefónica que mantuvo con el programa "Vamos que Venimos" que se emite por la FM Radio 21, desacreditó al citado funcionario y dio a entender que podría separarlo del cargo.
Por otro lado, también resultó negativa la intervención de otra persona, identificada como Eduardo Varela, quien se atribuyó ser representante de una inexistente entidad que nuclea a empresas de servicios petroleros de la zona norte de Santa Cruz, el cual instó a los desocupados a exigir un subsidio de 4 mil pesos.

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