En un reportaje con LPO, el legislador porteño Rafael Gentili confirmó que Proyecto Sur quiere convencer al cineasta de que se presente en las elecciones de 2013 por la Capital. Además aseguró que intentarán convencer al kirchnerismo para armar un frente que pueda derrotar a Macri en la Ciudad.
Gentili adelantó que Proyecto Sur tentará además a algunos sectores del kirchnerismo para armar un frente que derrote al PRO en la Ciudad de Buenos Aires, aunque advirtió que Cristina Kirchner es capaz de "entregar a la Ciudad a los ingleses con tal de gobernar todo el país".
El legislador señaló también que el gobierno porteño decidió mantener latente el conflicto del subte para "acentuar el perfil gorila y antisindicalista de su electorado" y que se puede vivir mejor en Buenos Aires.
¿Cómo se resuelve el conflicto entre el Gobierno nacional y el porteño por el traspaso del subte?
Si hay voluntad de resolverlo de las partes en cinco minutos se resuelve.
¿Cómo?
Séntandose en una mesa y acordando los dos una solución sensata, sacando la espuma que hay en torno al conflicto que es de acumulación política, de daño al adversario, una pelea política que no está relacionada con el interés público ni de gestión. No es una pelea ideológica, no hay uno que quiera hacer la revolución y otro que quiera hacer la contrarrevolución. No hay nada en juego, hay cuestiones prácticas: un gobierno que se desprende de un servicio que prestaba y se lo transfiere al otro y se está discutiendo con qué plata se lo tiene que transferir. Hay intereses, no hay ideología. Había un acuerdo, claramente el acta describe un acuerdo. El Gobierno nacional era plenamente consciente de que Macri iba a aumentar la tarifa, era plenamente consciente de que el aumento de tarifa más el subsidio que ellos ya tenían iba a exceder la necesidad de subsidios de Metrovías en este año, eran conscientes de que lo que quedaba pendiente era la transferencia de la concesión. Quedaba claro que el patrón de Metrovías dejaba de ser el Gobierno nacional y pasaba a ser el de la Ciudad, que eso sí necesitaba la autorización de la Legislatura de la Ciudad. Sabían que había una discusión por plata de obras que el Gobierno nacional no había hecho y que la Ciudad le reclamaba que hiciera o por lo menos que pasara la plata, lo cual es lógico porque si vos te comprometés a entregarme una casa refaccionada y no la entregás refaccionada, al menos dame la plata para que la refaccione yo. Todo eso lo sabían. Entonces si hay voluntad política hay solución en cinco minutos. Nosotros estamos planteando una solución para cuando una de las partes no tenga voluntad política. Somos legisladores de la Ciudad y por ende estamos mirándolo desde el lugar de la Ciudad. Los que vivimos y transitamos la Ciudad necesitamos que se concrete la transferencia. Y necesitamos darle un horizonte de previsibilidad al gobierno para lo que va a hacer con los subtes. De dónde va a sacar los recursos para hacer las cosas que hay que hacer con el subte.
¿Cuál es la propuesta concreta de Proyecto Sur?
Planteamos una ley que pasa por aceptar el traspaso del subte, que le da la instrucción al gobierno de la Ciudad de reanudar las negociaciones con el Gobierno nacional, que se fije un nuevo plazo y vencido ese plazo, si no se llega a un acuerdo, que se judicialice el desacuerdo. Si la Nación debe mil millones de dólares de obras que no hizo, nosotros queremos que la Ciudad tenga todas las vías para defender eso. La negociación política, y si fracasa, la negociación judicial. Nosotros no sabemos si son mil millones de dólares. La gente votó al macrismo para administrar la Ciudad. Pese a estar en las antípodas ideológicas del macrismo vamos a amparar al gobierno para que defienda de la Ciudad. Después señalamos algunas cosas más, como que en este período la tarifa vuelva al precio de $1,10 porque hay que sincerar la ecuación del sistema de transporte en la región metropolitana entonces no podemos separar la tarifa del subte del resto de las tarifas y las demás cuestiones relacionadas a nuestras serias objeciones al manejo de Metrovías. Desde nuestra perspectiva claramente hay que revisar eso porque en este esquema de concesión es imposible pensar una mejora en el subte porque todo se lo lleva la empresa. El Estado pone plata y se la lleva la empresa. Se la llevan los dueños, no el subte. Hay que revisar ese esquema porque es insostenible.
El proyecto ya tuvo trabas en el recinto.
Claro, nosotros veníamos de diez días de conflicto en el subte. Y queríamos demostrar que nosotros estábamos con voluntad de solucionar el conflicto. Y queríamos que eso quedara claro de cara a la sociedad, quiénes estaban dispuestos a eso y quiénes no. Claramente el Frente para la Victoria y el PRO se mostraron reacios a tratarlo. También sorprendió la actitud del resto de la oposición que también se mostró dudosa en tratarlo. Estuvimos dos horas discutiendo el 0800 y después dicen que necesitamos más tiempo para discutir lo del subte. No necesitamos más tiempo para debatir lo del subte, necesitamos querer resolverlo. Y eso fue lo que planteamos. Sabíamos que no íbamos a tener éxito pero nosotros queríamos plantear nuestra vocación política y queríamos medir la vocación política de los demás para resolver el tema porque evidentemente pareciera ser que algunos piensan que ganan con la prolongación del conflicto. La verdad eso es perverso.
¿Quiénes piensan que ganan?
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Cuando uno no quiere solucionar un tema es porque no sabe cómo solucionarlo o porque le conviene. Evidentemente hay una especulación de los dos gobiernos, de que les conviene continuar el conflicto sin solucionarlo. Porque Macri acentuará el perfil gorila y antisindicalista de su electorado, entonces le sirve para consolidar ese electorado. Y a Cristina le sirve para consolidar el suyo. A los dos les sirve para aplanar la realidad. Para pensar que en la cancha solamente están ellos. El Gobierno nacional quiere decir que “contra la derecha sólo estamos nosotros” y el gobierno de la Ciudad quiere decir que “contra el populismo estatizante y zurdo sólo estamos nosotros”. El tema es que eso en la Ciudad no se da. La realidad es mucho más rica, como corresponde a una sociedad democrática. No es tan aplanable, entonces aparecen algunas voces que desacomodan ese discurso. Es cierto que esto sucede en un marco donde ellos manejan todo. Ahí está el negocio de ellos.
¿Por qué el resto de la oposición no puede romper esa dicotomía?
Hacemos esfuerzos y trabajamos políticamente. Lo que pasa es que está saliendo muy caro que los argentinos nos demos cuenta de que hay otras opciones. Tenemos la gente de Once, tenemos en la Ciudad la sucesión de derrumbes, tenemos una serie de sucesos que dan muestra de que está subyacente en la sociedad un problema que tiene que ver con la precariedad de la vida. En los 90 conocimos la precariedad de la vida laboral, material. Nuestros viejos crecieron con pleno empleo, el trabajo no era un problema, con algún nivel en el estrato social que te toque de previsibilidad de tu vida. Los 90 nos desayunaron con que eso no existía más. El trabajo no era para siempre, ni te garantizaba una jubilación ni una vejez tranquila. Ni siquiera te garantizaba que pudieras ser mantenido por tus hijos porque tus hijos no tenían trabajo. En estos últimos años lo que empezó a aflorar es una precariedad en las condiciones de vida en términos más primarios. Hoy lo que uno ve es que ya ni siquiera el Estado es garantía de cuidado para los ciudadanos. Todos tenemos diferentes visiones políticas, pero todos queremos salir de nuestras casas y confiar en el policía que está en la esquina. Todos queremos llamar a un 147 para reclamar por una obra que está al lado de nuestra casa y que vengan los inspectores preocupados en cuidar la vida de la gente y de los obreros y no en llevarse unos pesos. Tenés un funcionario al que le pagás el sueldo para que controle los servicios públicos, por ejemplo el tren, y tenés que estar tranquilo de que el tipo está controlando el tren y no que se está enriqueciendo a costa de esa obligación que tiene y a costa de la plata que estás poniendo a través de los subsidios y de los impuestos públicos. Eso está alterado. Todo esto extiende la situación de precariedad a todos los ámbitos de la vida. Poca gente tiene la certidumbre de lo que va a estar haciendo en veinte años. Deberíamos reestablecer un piso de cuidado. El Estado no nos cuida, y no lo digo en el término paternalista, autoritario o facscista. No es una preocupación de los dos gobiernos.
Frente contra Macri
¿No cree que hay un problema en la oposición?
Sí. Claramente nos cuesta comunicar. Uno va buscando las formas. En mi caso estoy parado en la oposición de la Ciudad. Nuestro interés es armar una fuerza política que sea capaz de ganar en 2015. En un espectro más amplio que Proyecto Sur pero que no está alineado nacionalmente. Ese es un problema. Porque para ganarle a Macri no se puede con un solo sector. No hay que hacer un gran frente para ganarle a Macri pero sí hay que hacer un frente con sectores kirchneristas y con sectores que no están alineados nacionalmente.
Está diciendo que este frente podría tener dirigentes kirchneristas.
Sí, podría tener dirigentes kirchneristas o dirigentes que se identifican con el kirchnerismo.
¿Como cuáles?
A mis amigos kirchneristas los puedo poner en problemas si doy nombres.
¿Cuál sería el límite de este programa?
El límite es el programa, lo que uno está dispuesto a hacer y lo que no. El límite es el kirchnerismo versión negocios, que no tiene ninguna diferencia con el macrismo versión negocios. No nos tiene que unir el espanto. No tiene que ser la Alianza que se juntó para echarlo a Menem. Tiene que ser una acuerdo prográmatico con una agenda popular que explique qué hay que hacer en la Ciudad después de ocho años de un gobierno de derecha.
¿Hubo alguna conversación ya con esos sectores del kirchnerismo de los que habla?
Es muy prematuro porque claramente hay dificultades para provincializar la discusión política en la Ciudad de Buenos Aires. Se ve cómo el conflicto del subte termina alineando a sectores que decían todo lo contrario. Nosotros afortunadamente estamos desligados de eso, pero para ganarle a Macri hay que construir un acuerdo provincial.
Ruptura
Proyecto Sur se dividió en diciembre.
No, no nos dividimos. Hubo gente que se fue. No es lo mismo. No es que nos partimos. Proyecto Sur sigue y un partido integrante de Proyecto Sur se fue. Ese partido, del cual nosotros venimos, sí se partió. Una parte nos quedamos en Proyecto Sur y otra parte se fue. Pero el movimiento Proyecto Sur no se dividió.
¿Se puede acordar con los que se fueron para el frente contra Macri?
No hubo razones en esa ida de peso en la política de la Ciudad. Lo que definió esa separación fue el posicionamiento en torno a lo nacional. Básicamente el acuerdo con Binner y el GEN. De hecho en la Ciudad fuimos todos juntos. No hay razón, excepto la política nacional, para no ir juntos en la Ciudad de Buenos Aires.
Entonces están dispuestos a revivir el acuerdo.
Los compañeros que estamos referenciados en Proyecto Sur claramente queremos construir una opción electoral que gane en 2015 la Ciudad. El 2013 es un paso en ese camino. Y en esa construcción tiene que haber sectores kirchneristas. El límite lo pone el acuerdo programático, no lo pone otra cosa. Somos todos compañeros, militantes del campo popular que tenemos diferencias en torno al posicionamiento con el Gobierno nacional. Pero en torno a la Ciudad no, y tenemos que poder hacerlo. Si no lo hacemos estamos mostrando que en realidad no tenemos mucha vocación de hacernos cargo del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Si priorizamos los acuerdos nacionales, es una miopía y un egoísmo de nuestra parte. Queremos estar en la pelea pero no queremos hacernos cargo de lo que decimos que queremos hacer que es mejorarle la vida a la gente.
En 2013 también hay elecciones nacionales. ¿Cómo podría haber un frente con el kirchnerismo en la Ciudad si a nivel nacional lo van a enfrentar?
Hay internas abiertas. Sería muy oportuno que fuerzas que hablan de “democratizar la democracia” empiecen por democratizar sus candidaturas. Cómo se puede democratizar el poder Judicial si no democratizas tu organización política.
¿Lo ve al kirchnerismo aceptando un frente con Proyecto Sur?
No estoy hablando del kirchnerismo orgánicamente. El kirchnerismo está demostrando claramente que no quiere ganar la Ciudad. No le interesa la Ciudad. Se está comportando con la Ciudad de Buenos Aires como los conservadores, caciques de provincia, se comportaron históricamente con la Ciudad de Buenos Aires. El kirchnerismo entrega la Ciudad a los ingleses si eso le garantiza gobernar todo el país. Ahora, eso es el kirchnerismo como fuerza dominante. Pero hay compañeros dentro del kirchnerismo que tienen su militancia en la Ciudad de Buenos Aires a los que claramente les interesa gobernarla. Están preocupados porque la Ciudad sea gobernada por el macrismo. Hay que ver qué acuerdo construyen hacia el interior del kirchnerismo para que lo acepten.
¿Pino Solanas se va a presentar?
Pino Solanas tiene que ser candidato a senador nacional. Es el candidato natural a senador por este espacio. No hay otra. Pero no sé qué quiere hacer él. Apoyaremos lo que él quiera hacer. A mí me dejaría muy feliz verlo a Pino en el Senador, con Juez. Visibilizaría mucho las cosas oscuras que pasan en el Senado. Tiene votos y puede liderar este espacio. Con todos los que se banquen un programa. Ahí habría que hacer un programa nacional y que haya una interna de candidatos a senadores.
Un frente le quita lógicamente a cada espacio lugares en las listas. ¿Usted resignaría ser candidato con tal de derrotar al PRO?
Sí, obviamente. Si uno trabaja para gobernar y hacer las cosas bien (y las cosas que hay que hacer bien son evidentes), hay lugar para todos. Todos los egos se pueden dejar a un lado.
¿Qué cosas “evidentes” hay que hacer en la Ciudad?
En primer lugar hay que tener una sensibilidad con el ser humano y no con el ladrillo. Hay que plantear discusiones que están solapadas en la sociedad, como la crisis en la salud y en la educación pública y la necesidad de que el Estado recupere el rol para que la clase media vuelva a la salud y la educación pública. Porque en la salud y la educación pública, la clase media funciona como un parámetro de calidad: si está incorporada, la calidad mejora, si no lo está, la calidad empeora. Hay que animarse a pensar en un gobierno de la región metropolitana. Hay que asumir que muchos de los problemas de la Ciudad, como el transporte y la basura, no se solucionan pensando solamente en los límites geográficos de la Ciudad. El ambiente y la vivienda deben ser dos ejes fundamentales. Y esencialmente hay que asumir que podemos vivir mejor. Todos los sectores sociales reconocemos la ventaja de vivir en la Ciudad de Buenos Aires, que nos ofrece un montó de cosas que otros lugares no ofrecen. Sobre todo materiales o de vanidad de ciudadano. Por eso aceptamos vivir mal. Aceptamos un piso de convivencia que no tienen otras ciudades del mundo tan cosmopolitas como Buenos Aires. Tenemos que exigir más a los gobiernos y los gobiernos tienen que empezar a hacer algo, que no son bicisendas, que están bien pero no alcanzan, y metrobuses.


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