La falta de agua corriente en diversos sectores de la ciudad continúa siendo un gran problema para todos aquellos que lo sufren. El calor se intensifica día tras día y los vecinos siguen sin una sola de agua.
El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad, arquitecto Agustín Pinedo, expresó que “el Gobierno Local hizo más que la inversión suficiente para que los vecinos tengan agua. Hicimos alrededor de 30 pozos en ocho años y antiguamente había sólo 22. El número, por sí solo, da la respuesta”.
Las piletas
Todos estos días han sido dramáticos en barrios como 9 de Julio, Evita 1, Norte y Villa Talleres, entre otros, quienes carecen de la presión necesaria para actividades domésticas vitales como el ducharse o la higiene de elementos de cocina y alimentos.
Respecto a en dónde está la falla que hace que muchos de los vecinos no tenga agua, dijo que “acá no hay falla, hay un exceso de consumo generalizo, porque hay un derroche permanente de agua. La cuenta es simple: en invierno tiene agua de sobra y en verano, no. En invierno trabajamos con una menor dotación de pozos, es decir que algunos los paramos, y en verano el agua no alcanza. Hay un relevamiento de ARBA de la cantidad de piletas que hay en Junín, es impresionante. A todas estas piletas fijas hay que agregarles las de lona, que son las peores, porque de esas se tira el agua todos los días y son de 2000 a 4000 litros por pileta, según el tamaño. Hay que aclarar que esa agua no es para jugar, es agua potable, es para tomar, y la estamos usando para mitigar el problema del calor, que no es el fin del agua esa”.
Mucho consumo
Hay datos que dicen que se consumen, por día y por persona, 400 litros de agua.
“Se ha generalizado el uso de las piletas de lona, casi todas las casas tiene una y a eso hay que agregarle el riego en los jardines, en las calles y el lavado de autos con manguera. No hay una actitud solidaria con el vecino ni de conservar el recurso. En pocos años tendremos un gravísimo problema, cuando las ecuaciones económicas permitan que se haga riego artificial en el campo. Ahora, las bombas rinden menos porque las napas, con la gran sequía, han bajado muchísimo y tenemos que mandar las bombas a gran profundidad porque no hay succión. El día que haya riego artificial en una escala importante, no va a haber agua, porque las napas se van a deprimir de tal manera con las grandes bombas que se van a utilizar en el campo, que las bombas urbanas no van a chupar agua. Comencemos a cuidar el agua y usémosla para el fin que tiene: agua potable, para beber, y no para lavar y llenar piletas”, concluyó.
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