El Pilcomayo deposita cada año unos 90 millones de toneladas de sedimento

Los primeros picos de crecidas que anualmente se producen en estos meses de verano en el río Pilcomayo, en algunos casos con volúmenes de mediana proporción, han sido evacuados satisfactoriamente a través de las correderas que el gobierno provincial ejecutó con previsión en la zona del departamento Ramón Lista, a fin justamente de mantener el ingreso de las aguas del curso a territorio formoseño.
De todos modos y ante las cargas de miles de toneladas de sedimentos y grandes árboles que se depositan en el cauce, es que desde el estado provincial, de acuerdo a lo expuesto por el ministro de Planificación, Jorge Jofré, se dispuso el amplio despliegue operativo de recursos humanos y maquinarias en toda la zona de influencia del curso en territorio formoseño. Esto a fin del reaseguro de ingreso de caudales y al mismo tiempo en consolidar sectores de anillos defensivos en comunidades de la región, dado que como ocurre en esta época, se irán dando importantes picos de crecida.

Los trabajos se tratan de la limpieza de las correderas, acentuándose las labores en sectores colmatados y fragmentados, de tal manera de posibilitar el normal ingreso de los volúmenes de agua. Por supuesto se abarca zonas sobre-elevadas por el depósito de sedimentos y árboles que las corrientes arrastran.

Los técnicos creen que los volumen que se han dado hasta el momento fueron de mediana importancia, aunque puede incrementarse en diez veces más, es decir llegar hasta cerca de los 3.000 metros cúbicos por segundo, por lo que se debe monitorear permanentemente la dinámica del curso a fin de tener el reaseguro que las aguas sean conducidas hacia el sistema del bañado La Estrella.

LOS TRABAJOS

Se explicó que las labores se hacen necesarias debido a que la sección del cauce del río es incapaz de conducir en algunos sectores caudales de importancia, y para tener una idea de cuanta carga de sedimento transporta anualmente el curso, se cuantifica en más de 90 millones de toneladas que en promedio, se depositan en su cauce y en ambas márgenes.

Todo esto hace que exista una permanente sobre-elevación del lecho del río y de sus márgenes, causando desbordes y una divagación del cauce, además de destrucción de taludes, incluso se advierte que numerosos bañados, esteros y lagunas, así como cauces que existieron en una época, han desaparecido como consecuencia de la renovación y acumulación de sedimentos.

En la actualidad el río ingresa a través del canal Farías a nuestro territorio, siguiendo por un sistema de correderas principales ejecutado y reacondicionado todos los años, algunas de las cuales fueron ampliadas en su capacidad de conducción y otras que sufrieron el proceso de sedimentación, resultaron ensanchadas, además de generarse nuevas líneas de escurrimiento aprovechando la pendiente natural del terreno.

Justamente las obras mejoraron la capacidad de conducción del sistema de correderas fluviales en la zona donde mayor sedimentación se ha producido en el anterior periodo de crecida.

Entre las características salientes de las obras de limpieza y excavación de canales en lo que hace a las correderas, las mismas abarcan diferentes sectores, y también comprenden labores específicas en varios sub-tramos, con el objetivo final de disponer de una línea de escurrimiento principal con lo cual se tiene consolidado un sistema de más de treinta kilómetros de longitud total.

OBRAS DE DEFENSA

Por otra parte, también se encuentra las defensas contra inundaciones en las franjas que van desde El Silencio-La Brea y El Quebracho-Pescado Negro, consistente en un terraplén de contención de los desbordes provenientes del sistema de correderas en la zona de divagación, aguas debajo de la localidad de El Potrillo.

Además de evitar el ingreso de las aguas a zonas pobladas, esta barrera será utilizada al mismo tiempo como camino de vinculación de las comunidades defendidas con otras trazas de la red vial terciaria.

Las comunidades que están protegidas por este anillo son además de las antes cuatro señaladas, otras como Vaca Perdida y La Rinconada, además de la red de caminos vecinales de la zona, la cual se encuentra en la región de riesgo de inundarse.

Estas disponen de un importante ancho de coronamiento de seis metros y una altura que en sectores alcanzaría casi los tres metros, con una importante revancha disponible ante crecidas de importancia, tomando las máximas crecidas que se han dado hasta ahora.

De todas maneras se plantea ejecutar trabajos de consolidación en los sectores más críticos, además de una monitoreo constante a lo largo de toda su extensión a fin de verificar su estado.

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