Pigna reivindica el papel de la mujer y pide que no sean "discriminadas"

Pigna reivindica el papel de la mujer y pide que no sean "discriminadas"

El historiador reconstruye las vivencias de algunas mujeres argentinas y asegura que hoy, a pesar de los avances, todavía siguen siendo discriminadas. Pide que los medios evalúen su papel.

En tiempos en que las mujeres están haciendo historia en el mundo, Felipe Pigna decidió reflotar en su último libro "Mujeres tenían que ser", las vivencias de algunas de ellas que en la época de la Conquista hasta 1930 no eran tenidas en cuenta, pero cuyos legados hoy perduran.

"A lo largo de la escritura me fue sorprendiendo esta persistencia femenina: ante el temor y la represión a la que eran sometidas, su convicción de no ceder en la lucha por sus derechos contra viento y marea", dice el historiador que con este libro se ha convertido en un abanderado más de los que luchan por reivindicar el rol femenino.

Mujeres que rompieron el molde, que se sublevaron, que demostraron que podían tener los mismos derechos que los hombres, las historias son de lo más variadas y atrapantes en este libro que desde hace semanas ocupa el primer lugar en ventas y que fue presentado por el autor en la ciudad en el marco del ciclo Verano Planeta.

En diálogo con LA CAPITAL, Pigna habló de la obra, del rol de los medios en el mundo femenino y de por qué cree que todavía siguen siendo discriminadas las mujeres a pesar del importante papel que hoy tienen en la vida política.

-¿Cómo fue ponerse a investigar sobre las mujeres en una época en la que no se las tenía en cuenta?

-Fue bastante arduo porque efectivamente hay una gran ausencia de menciones a las mujeres o se lo hace una manera muy misógina y uno a veces tiene que trabajar con el vacío, con la no mención, con la calificación y un poco dando vuelta los documentos. Lo negativo verlo como positivo, las cuestiones que tienen que ver con la desobediencia y la incorrección hay que ver si son tales en una sociedad que las marginaba y alejaba del poder y las decisiones. Así que fue un trabajo complicado particularmente en lo que tiene que ver con las mujeres de los sectores populares que son las menos mencionadas e ignoradas. Cuando uno habla de las mujeres de la colonia aparece la imagen de las mujeres rodeadas de esclavos haciendo dulce en su casa solariega, pero eso representa sólo al 10% de la población. El 90% vivía en la marginalidad, era esclava o sea que realmente ahí se complicó bastante.

-Aparte en esa época también había discriminación entre la mujer indígena y la esclava...

-Ya venía una misoginia importada de España apañada por la Iglesia Católica en esta idea de que la mujer era portadora del deseo, por lo tanto la culpable de todo, la que tentaba al hombre y lo provocaba, un discurso que se ha mantenido a lo largo del tiempo. Y desde ya la visión de un ser inferior en la relación a las indígenas a las que se animalizaba y sometía. Y al término mestizaje se lo utiliza como si hubiera sido voluntario, de decisión compartida, cuando en realidad fueron violaciones masivas y sometimiento a través del sexo lo que se dio. Aparte que es una palabra que se usa para los animales, de hecho mulato deriva de mula que es la cruza del caballo y la burra. Así que hay una animalización que se utilizó muchísimo para hablar de la mujer.

-Hasta incluso era considerada como una reproductora...

-Sí, exactamente. En el caso de las esclavas era consideras así. Había un control sobre los cuerpos muy fuerte. La esclava que queda embarazada de una relación ilegal, obviamente acosada por sus amos, terminaba siendo expulsada de la casa y por lo tanto obligada a vivir en la absoluta marginalidad, dedicarse a la prostitución. Así que había una sociedad totalmente injusta, particularmente con las mujeres.

-¿Qué parámetros utilizó a la hora de elegir a los personajes del libro?

-Justamente el subtítulo es historias de nuestras incorrectas, rebeldes, desobedientes y luchadoras. Hablo sobre todas aquellas mujeres que buscaron romper el molde, que se opusieron al sistema establecido de distintas formas y con distintos grados de desobediencia. Algunas como Mariquita Sánchez logrando casarse con su ser amado en un momento donde los matrimonios estaban arreglados por conveniencias vinculadas a lo económico y político. Ella logra que el virrey Sobremonte la autorice a casarse con su primo Thompson, en contra la voluntad de sus padres y la sociedad de la época. Lo cual no es una anécdota de alcoba sino un antecedente jurídico muy interesante, una chica de 17 años que se anima a enfrentar ese poder en una carta muy importante que sienta precedentes. Tenemos mujeres de armas tomar, muchas originarias, empezando por Anacaona que a los pocos meses de llegar Colón ya encabezó una rebelión en la zona del primer contacto. Hasta algunas más conocidas como Micaela Bastidas, la compañera Tupac Amaru, Tupac Atari, etc. En realidad el libro no es biográfico pero tiene muchas biografías para encuadrar el contexto en cada periodo de cómo la mujer vivía en relación a la familia, la política, a lo jurídico, legal y social. Dentro de eso, hay ejemplos e historias de mujeres con estas características, que por suerte fueron muchas las que se opusieron a ese modelo.

Discriminación mediática

-A pesar de los avances, ¿la mujer sigue siendo discriminada?

-Creo que sí, hay una discriminación que por ejemplo se ve en el tratamiento mediático. Todavía asistimos a la sospecha de la mujer violada, hay atenuantes como: habrá que ver cómo era la vida de esa mujer, si usaba una pollera muy corta, si tenía una vida aireada, cosas inaceptables. El colmo fue el caso Candela donde los medios se metieron con la vida sexual de una chica de 11 años, una cosa realmente impresionante. Y sabemos que el fin último de esto es atenuar la barbarie, termina siendo un elemento de justificación. Si la chica ya era activa sexualmente era más lógico que le pase lo que le pasó, es tremendo y un poco ese "algo habrán hecho". Ese concepto de invertir la carga de la prueba que tiene una raíz muy profunda en este pensamiento casi medieval de la mujer como propiedad del hombre en tanto el hombre puede hacer con ella lo que quiere: "La maté porque era mía". Esta cosa donde ante todo prevalece la duda y una especie de atenuante que es inaceptable desde la lógica y un poco estamos en deuda en ese sentido.

-En América latina la presencia fuerte de las mujeres desde cargos como la Presidencia ¿no ha logrado revertir esto?

- Es un paso muy importante hacia la naturalización de la presencia de la mujer, y algo muy importante es que en las últimas elecciones en el país no tuvo la menor importancia el género de la persona a votar. Ni se votó ni se la dejó de votar porque era mujer, lo cual es destacable. Se va naturalizando que una mujer está en las mismas condiciones que un hombre para ejercer un cargo público. Lo otro tiene que ver con cuestiones arraigadas que siguen siendo trabajadas por ciertos medios de una manera insidiosa y peligrosa. Para mí hay que trabajar mucho protocolo de medios, no se puede alguien escudar en la libertad de prensa para hacer barbaridades.

-¿Cómo cree que va a recordar la historia a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner?

-Yo creo que, al menos hasta ahora, como una persona muy importante en el sentido que es la primera mujer electa y reelecta Presidente. Se supo sobreponer al dolor y a situaciones tremendas como antes de la muerte de su marido, una crisis profundísima política como fue la 125, la traición del vicepresidente, el rearmado de su partido y organización política; y avances muy importantes que tienen que ver con cuestiones sociales, de género, que se han dado en Argentina. Creo que se la debería recordar bien, por supuesto que habrá de todo, como tiene que ser. Estas cosas que digo son objetivas y sobre las que cualquiera puede decir que son así, después cada uno la valorará. Pero es una persona que ya entró en la historia y esto tiene que ver con una historia machista ya que una mujer nunca fue Presidente, y la que tuvimos fue una verdadera tragedia producto de que nadie la votó porque se eligió a Perón no a ella (Isabel Martínez de Perón). Había quedado un mal recuerdo sobre la única Presidente que habíamos tenido en la Argentina así que esperemos que esta lleve adelante bien su mandato.

-¿Está trabajando en la segunda parte de "Mujeres..."?

-Sí, desde ya, porque el libro quedó muy grande, de 600 páginas, y por eso lo corté en 1930 que me pareció importante primero porque es una cronología clásica por el golpe del 30' y después porque la mujer en esa época comienza a ser visible y a tener un protagonismo político, en el tango, en el cine, el teatro y las letras. Ahora vendrá la segunda parte que va del '30 hasta la actualidad.

A favor de revisar la historia

-¿Qué opina acerca de los revisionismos de la historia que se están haciendo?

-Primero hay que perderle el miedo a la palabra revisionismo que se agita desde algunos ámbitos como fantasma, eso es un poco de ignorancia o de mala intención, depende de quién lo diga. El revisionismo tiene muchísima historia en la Argentina y tiene que ver con volver a revisar la historia no para cambiarla y darla vuelta, sino con la idea de aportar cosas nuevas, valorar a gente, rescatar a personas aparentemente muy conocidas como San Martín.

No se trata de revisarlo para ver si lo bajamos del lugar de importancia que tiene sino al contrario, agregarle a la gente componentes. Recordar a figuras como Dorrego, Artigas que han sido marginadas de la historia oficial. Hay como una especie de hegemonía en las cátedras de historia de las universidades argentinas en la que hay una historia muy sesgada y me parece importante agregar otra mirada que no pretende ser hegemónica sino que acerca otra forma de ver la historia. Creo que nadie que sea democrático se tiene que asustar porque aparezca un instituto que facilite o promueva la revisión de la historia. Las personas que plantean este nivel de preocupación es gente interesada en el asunto, que cree que se está tocando algo que consideran es una propiedad privada. Y a cualquiera que la gusta la historia sabe que lo mejor que puede ocurrir es el debate, la multiplicación de voces, así se construye la historia. La verdad es que para pensar en un discurso único, como dijeron algunos, hay que ser estúpido. En el siglo XXI eso es imposible. Y lo que hemos padecido esto seríamos los últimos en propiciarlo.

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