Piñera aprovecha la buena racha política

Sebastián Piñera, el presidente chileno que ha dejado su corazón y convicciones religiosas a la vista durante el rescate, esperará que la operación sea tan auspiciosa para él como ha sido para los mineros y sus familias.

Planea visitar tres países europeos tres días después de la salida de los primeros mineros. Sus anfitriones en Reino Unido, Francia y Alemania podrán felicitar al millonario de 61 años por la eficiente operación de rescate. El rescate, además, insufla nueva vida a un eslogan de marketing elegido hace menos de un mes por Piñera para promocionar al país en el exterior: ‘Chile hace bien”, que por un juego de palabras en español puede entenderse como “Chile hace bien las cosas” o “Chile es bueno para usted”.

Hubo un tiempo en que Chile, percibido en general como el país mejor gobernado de Sudamérica. El país, que integra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha seguido siendo un modelo de prudencia fiscal - guardando los ingresos extraordinarios por commodities durante los años de bonanza para usarlos durante la crisis del crédito.

Chile también ha sido un faro de sofisticación monetaria. Pocos países en el mundo tienen los medios para embarcarse en políticas de relajamiento cuantitativo como hizo el Banco Central de Chile durante los peores días de la crisis financiera.

Las cosas le han seguido saliendo bien a Chile últimamente. El precio del cobre está en máximos. Sin embargo, también lo está el peso, lo que ha afectado a los otros exportadores del país.

De hecho, los altos precios de los commodities son en parte responsables de enviar a los mineros de la San José a casi un kilómetro bajo la superficie de la tierra. Los altos precios del cobre son, claramente, una bendición mixta.

Lo mismo se puede decir de los efectos políticos de desastres bien resueltos. Piñera, quien juró como presidente minutos después de una fuerte réplica del devastador terremoto de febrero, puso en marcha un plan de reconstrucción. Ahora lidera el rescate de los mineros.

Ambos son eventos inspiradores de patriotismo para el presidente. Pero ninguno ha hecho demasiado por los niveles de aprobación del primer político de derecha elegido a la presidencia de Chile en más de 50 años.

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