El ministro de Obras Públicas, Jorge Varela, negó la posibilidad que se le rescinda el contrato a la empresa Inarco, que desde hace seis años no puede terminar de construir el Megaestadio en la ciudad de Santa Rosa.
"Hoy por hoy, no se piensa en rescindir a Inarco", expresó a este diario digital. "Tampoco es cierto que haya problemas estructurales", agregó.
En mayo de 2011, el Gobierno de Oscar Jorge envió a la Legislatura un proyecto para autorizar la nueva prórroga. Está cajoneado. "No sé por qué no se trató el año pasado. Ahora se cambió la composición de la Cámara y están en receso. Esperamos que se trate en los primeros meses", dijo.
Los legisladores pejotistas ya habían aprobado una prórroga en 2009, pero otra vez la constructora piquense incumplió.
El proyecto de Jorge sólo tiene dos artículos. En el primero, "se faculta al Ejecutivo a rubricar una adenda a la cláusula segunda del convenio de readecuación de las condiciones contractuales de la Licitación Pública 12/06 Construcción de Estadio Polideportivo Ciudad de Santa Rosa, aprobado por Ley 2516".
En el artículo 2, se "autoriza además al Poder Ejecutivo a otorgar paralizaciones con suspensión de plazos y otorgamiento de prórrogas cuando las mismas se funden en las razones técnicas propias de la obra como veda de montaje por razones climáticas, sin perjuicio de las establecidas en la ley general de obras públicas".
Los nuevos plazos para terminar el estadio se vencieron el 15 de abril de 2011. Inicialmente trascendió que el Gobierno provincial le pretendía dar otros 135 días corridos. La constructora necesita la grúa Demag CC 2200, que tiene la capacidad para mover estructuras de hasta 500 toneladas.
El Megaestadio, que aún está en construcción, fue encargado por 29.669.995,14 de pesos. ¿Cuánto costará? Al menos, el doble.
Inarco debía concluir el estadio en 2007. Inicialmente, reconoció que se equivocó en los cálculos para hacer el techo y debió desmontarlo. En el medio, logró una ampliación del plazo para colocar uno nuevo y otros trabajos. Eso le dio un respiro financiero, en medio de la asfixia económica que soporta.
El nuevo techo estará formado por capas de chapa, poliuretano y chapa nuevamente. Es un reemplazo del anterior, que no se pudo colocar por fallos en los cálculos de la estructura.


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