Por Daniel SantoroEl conflicto por Aguas Argentinas “ es una piedrita en el zapato que hay que sacar para seguir caminando”, había dicho el 19 de enero del 2005 el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac, tras recibir a su colega Néstor Kirchner en París. La “piedrita” la sacó Kirchner a su modo con la reestatización en el 2006 de la empresa que el ex ministro de Economía Domingo Cavallo había concesionado en 1993 a la francesa Suez por 30 años.
En los ‘90 el Banco Mundial y el FMI, en el marco del “Consenso de Washington”, argumentaron que los estados eran ineficientes para llevar el agua potable y las cloacas a los barrios pobres del Gran Buenos Aires y por eso financiaron a empresas como Suez y Enron para que extendieran esos servicios. Suez mejoró el servicio de los barrios de clase media y nunca alcanzó ese objetivo. Y Enron, luego de ser denunciada por el escándalo de la “contabilidad creativa” en EE. UU. se retiró de Buenos Aires. Mientras tanto, este derecho humano básico sigue siendo una piedra en los zapatos de toda la dirigencia política argentina.


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