“Pido perdón a la nación por los errores cometidos y por lo que no se pudo hacer”, aseguró el jueves por la noche el presidente saliente Alvaro Uribe en su último discurso televisado en Colombia, en el que realizó un balance de su labor durante los ochos años que ocupó la Casa de Nariño
La alocución de Uribe, que deja el poder con el 80% de popularidad, fue breve. En su discurso, que incluyó un mea culpa, el jefe de Estado le extendió su gratitud “a los soldados y policías, a los integrantes de las Fuerzas Armadas de la patria”, sus principales aliados en la lucha contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). “Tenemos que rodearlos, quererlos, apoyarlos, cooperar con ellos para tener un nación más segura”, completó el líder de la U.
Pero ese no fue el único contacto de Uribe con los militares. Ayer, a través de un decreto firmado por el ministro de Defensa Gabriel Silva, el mandatario fue nombrado general ad honórem, “por sus servicios a la patria”.


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