Pidieron 25 años de prisión para el presunto asesino de Carlos Castillo

Se realizó la presentación de alegatos en el juicio que se sigue a Néstor Quinteros, como presunto asesino del joven abogado Carlos Castillo. La querella solicitó 25 años de prisión, y 18 el Fiscal.
La abogada defensora pidió la absolución del imputado, aseguró que es inocente, y explicó que se llegó a juicio con “indicios”. Además planteó que existió “preocupación” del Superior Tribunal de Justicia porque se encuentre un responsable de la muerte. Es que Castillo era empleado del Poder Judicial, y su muerte conmovió esa estructura. Unos y otros reconocieron “contradicciones” en los testimonios de los testigos. El fallo se dará a conocer el próximo 28 de marzo. Ampliaremos la información.

El abogado Raúl Ochoa, representando a la querellante Nilda Paletta, y el fiscal Eduardo Fernández, coincidieron en varios tramos de los alegatos y reclamaron duras penas para Néstor Quintero. El primero se paró en el máximo establecido por el Código Penal y el segundo, más cerca del máximo que del mínimo, pese a que el imputado no registra antecedentes.

“De los familiares de Quintero no se puede esperar otra cosa que una cobertura”, señaló Ochoa, mientras que Fernández ratificó que “incurrieron en severas contradicciones”. De ese modo intentaron desvirtuar la versión exculpatoria brindada por el acusado. En tanto que también desacreditaron las idas y vueltas de los testigos principales del cargo, apuntando que actuaron de ese modo por temor o presiones. En ese sentido requirieron a los jueces que examinen los testimonios vertidos durante la instrucción de la causa.

Ochoa señaló que los testimonios “nos confirman una sucesión ininterrumpida de hechos. Este cuadro probatorio es absolutamente coincidente”, mientras que Fernández utilizó una imagen satelital y una animación sobre la misma, para describir todo el cuadro que a su criterio se probó durante el juicio.

La defensora oficial Mónica Rosatti, alegó poniendo especial énfasis en el estado de inocencia del que goza todo ciudadano hasta que se demuestre lo contrario y consideró que “la carga de probar y destruir ese estado de inocencia es de las partes que acusan”. También dijo que el análisis de los testigos fue realizado con mala fé. “Un homicidio se prueba con mucho más que las conjeturas que se están manejando en este caso” y manifestó que hubo otras sospechosos con muchos más indicios en su contra que fueron sobreseídos. “No se qué pensar, pero a una persona se la sacó del expediente”, disparó.

Explicó que los testimonios “son bizarros” y marcó una “absoluta falta de seriedad”. En ese sentido, alegó Rosatti que el cuadro probatorio era más sólido al momento de la elevación a juicio, que el resultado final al terminar el juicio y manifestó que pese a los esfuerzos “No pudieron ponerle el arma en la mano a Quintero”. Dijo que su asistido sufrió cinco allanamientos, informes de adn, barrido electrónico buscando restos de pólvora, hisopado bucal y todo arrojó resultado negativo. A su entender, no encontraron ninguna prueba física ni contundente que ratificara lo actuado.

La defensora dijo que no se podía dejar de lado la calidad de empleado judicial que revestía Castillo, manifestando que “Ha habido una carga emocional por haber sido un compañero y se ha perdido la prudencia y la guía que se quiere mantener” y deslizó que hubo presiones de las altas esferas al señalar que hubo una especial “preocupación del Superior Tribunal de Justicia” en resolver el caso.

Recordó Rosatti dos elementos procesales que no eran de su autoría y revelaban la floja cantidad de prueba colectada. El primer elemento era la confirmación del procesamiento que realizó la Cámara del Crimen, destacando que para la instancia bastaba con un grado de probabilidad, aunque para alcanzar la certeza que amerite una sentencia condenatoria, hacían falta más pruebas. En tanto que también destacó el “descacuerdo fundamental” manifestado por el fiscal López con la acusación, y recordó que al emitir su dictamen habló de “presunciones o indicios”.

Concluyó señalando que Quintero “tiene que ser absuelto porque es inocente, pero además tiene que ser absuelto porque no hay ninguna prueba”, al tiempo que consideró desproporcionado el pedido de la parte acusadora, apuntando que su asistido no registra antecedentes.

El fiscal reaccionó ante las palabras de la defensora y le reclamó que aporte pruebas que confirmen sus aseveraciones, interrogándola además por “alguna presentación al respecto”.

Al finalizar el debate, Quintero dijo llorando a Nilda Paletta: “Lamento lo que le ha sucedido a su hijo, yo igual este año he perdido muchas cosas, he perdido a mis hijos” y dirigiéndose al tribunal, expresó “espero que encuentren al verdadero culpable y dejen de arruinarme la vida”.

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