Fueron eliminadas por Ley en el 2010, al igual que otras sanciones.Algunos docente y padres consideran que colaboró con el incremento de malas conductas en alumnos.
Pero lo que se vive en los establecimientos educativos no es más que el reflejo de lo que ocurre en la realidad social, el quiebre que ya parte desde la desarticulación de la figura y el rol de la familia como primer eslabón de la educación de los chicos. Y en ese sentido, una amplia mayoría de educadores considera necesario el regreso o la búsqueda de alternativas de castigo para buscar alcanzar una solución y armonía en las instituciones.
Algunos en cambio opinan que la vuelta de métodos más duros o rígidos de convivencia escolar podría ser inadecuada frente al contexto social actual.
En este sentido es importante recordar que la Ley Nacional de Educación aprobada en el 2006 dispuso en su articulado la obligatoriedad de la Secundaria y luego, durante el 2009 el Consejo Federal de Educación diseñó los lineamientos de un nuevo modelo educativo para el nivel medio. El mismo fue lanzado en 2010 por la presidente de la Nación Cristina Fernández quien aseguró que la intención del sistema es dar lugar a una escuela inclusiva que garantice la asistencia, permanencia y finalización de los estudios.
La misma eliminó las tradicionales amonestaciones y todas las sanciones que puedan terminar en la expulsión de estudiantes. Un amplio debate que nunca dejó de estar latente.

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