La diputada Virginia Cornejo afirmó que existe “poco interés” y “falta de compromiso con los usuarios” en la sociedad que administra el sistema de ómnibus (Saeta) y el organismo que controla los servicios de transporte en la región metropolitana (AMT).
En uno de los puntos, la resolución aprobada por la Cámara de Diputados pedía que se indique cuál es el número máximo de pasajeros parados que permiten las normas vigentes en un colectivo.
La respuesta fue que “no existe normativa que lo establezca” y tampoco un “fundamento técnico para establecerlo” de manera fehaciente, por lo que el único límite concreto es, en la práctica, la prohibición de circular con la puerta abierta.
Ante insistentes quejas de pasajeros, se pidió a los organismos provinciales que informen quiénes son los encargados de señalizar las paradas en el área metropolitana.
La respuesta fue que la norma vigente es el decreto municipal 360, de 2002, que reserva para la Municipalidad el derecho de establecer la cantidad y localización de las paradas. En el citado instrumento, sin embargo, no hay disposición alguna que aclare quiénes son los responsables de señalizar tales paradas.
“¿Es posible que ni en pleno centro estén debidamente marcadas las paradas de los ómnibus? ¿A quién cabe esta obligación? ¿Al empresario que tiene la concesión, al municipio, a la AMT, a Saeta?”, se cuestionó la diputada capitalina, tras sostener que difícilmente podrán reducirse los accidentes de tránsito en una ciudad mal señalizada.
En este marco, se pidió a los organismos responsables que especifiquen si las paradas de ómnibus están correctamente señalizadas y, en caso negativo, indiquen las medidas adoptadas. La respuesta oficial fue, que en estos días, se desarrolla un relevamiento en tal sentido.
Por otra parte, y con respecto a la escasez de refugios en diferentes recorridos, se informó que la AMT trabaja en un proyecto de reglamentación específico. “Esta claro que el usuario no tiene ninguna relevancia para aquellos que tienen la obligación de controlar el servicio: para las empresas, recaudación fácil, y los pasajeros, sin refugios para el sol, la lluvia y el frío”, concluyó Cornejo.

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