Piden reconsiderar el cierre de la temporada de caballa

La medida fue adoptada por las autoridades al haberse alcanzado la captura máxima. Pero desde el sector industrial aseguran que la especie está subexplotada. Por esa razón solicitan que la decisión sea revisada.
La industria de la conserva de Mar del Plata sintió el impacto de la decisión de las autoridades de dar por concluida la temporada de pesca de caballa, razón por la cual inició algunas gestiones para tratar de que la medida sea revisada. La decisión fue adoptada días atrás por el Consejo Federal Pesquero, debido a que según los registros oficiales, ya había sido alcanzada la captura máxima permisible de esta especie al sur del paralelo 39 que, para este año, había sido fijada en 21 mil toneladas.

Lo cierto fue que la resolución llegó en el momento justo en el que la producción se encontraba en su pico máximo y las empresas tenían la perspectiva de mantener este mismo nivel de actividad durante algún tiempo más. El cierre de la temporada sorprendió a unas 20 embarcaciones en altamar y a varias compañías ya stockeadas con insumos para seguir elaborando la materia prima, en un momento en el que además, la explotación y la comercialización de la anchoíta -la principal alternativa en el sector de la conserva- no atraviesa por una buena situación.

La Cámara Argentina de Industriales del Pescado ya salió a pedir que el cierre de la temporada de pesca de caballa sea reconsiderado, con el argumento de que si bien ya se alcanzó la captura máxima, el recurso goza de muy buena salud.

Las autoridades de la entidad sostienen que la pesca de este año -como la del anterior- demostró que existe una gran abundancia de esta especie y que además, los ejemplares poseen una muy buena talla. Por otro lado, afirman que la captura máxima fue fijada sin que desde el Inidep se realizaran estudios integrales que permitieran establecer a ciencia cierta cuál es la realidad biológica del recurso, debido a que desde hace 11 años no se realizan investigaciones que permitan elaborar un diagnóstico claro. Los pedidos de la Cámara ya llegaron a oídos de quienes integran el Consejo Federal Pesquero (CFP) por lo que se espera que esta semana haya alguna respuesta.

Mientras tanto desde el sector se ocuparon de difundir información para avalar su postura.

Según hicieron saber, la caballa es una especie que se produce de manera íntegra y únicamente en Mar del Plata, en donde existen 6 establecimientos industriales dedicados a su procesamiento. En su mayoría, se trata de empresas familiares -salvo el caso de La Campagnola, que pertenece a Arcor- dedicadas a la comercialización bajo marcas propias, al mismo tiempo que poseen canales de ventas a través de supermercados y mayoristas.

Se calcula que el procesamiento de la caballa ocupa aproximadamente a unas 1.500 personas tanto en altamar y como en tierra. El año pasado, la industria de la conserva marplatense produjo unos 35 millones de latas de caballa que en su mayoría fueron consumidas en el mercado interno.

En lo que va de 2011, las conserveras ya produjeron todo lo que el año pasado, lo que sin embargo, para las empresas es un dato de relativa importancia para dar por fundado el cierre de la temporada de pesca.

Desde el sector empresarial también se hizo notar que generalmente la temporada de caballa llega su fin entre fines de noviembre y principios de diciembre, describiendo a partir de allí los numerosos inconvenientes que provoca la decisión de cerrar la pesca de manera tan anticipada. "Muchas industrias adquirieron latas, cajas y otros insumos que no podrán utilizar por falta de materia prima", explicó un industrial quien advirtió que la medida también tendrá consecuencias sobre la mano de obra.

A modo de aporte al debate, también se advirtió sobre el efecto que tiene la pesca de la caballa sobre el conjunto de la flota con asiento en Mar del Plata, destacando que mientras que muchos buques se dedican a su captura frenan su asedio sobre la merluza. Por lo tanto se teme que ante la imposibilidad de pescar caballa, a partir de ahora buena parte de esas embarcaciones se vuelquen a la pesca de merluza y de otras especies en una situación de riesgo biológico mayor.

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