Trascendieron los fundamentos esgrimidos por el Superior Tribunal de Justicia en torno a la nulidad de la absolución a Lucas Gómez por parte del Tribunal de Juicio que actuó en 2010 en el proceso oral y público por el crimen de la niña. La máxima corte expresó que el tribunal fue “arbitrario”, “las razones brindadas por el tribunal resultan insuficientes”, y que se “formuló una valoración parcializada de la prueba”.
En los distintos puntos marcados del fallo absolutorio, los jueces de la Corte indicaron en uno de ellos que el Tribunal de Juicio aseguró no estar en condiciones de optar por ninguna de las hipótesis ante la existencia de dictámenes contradictorios entre los médicos y peritos que testificaron en la causa, respecto del horario de producción de los golpes a la víctima, eje central de lo que fuera aquel debate.
El STJ expresó al respecto “no imposibilita al tribunal a pronunciarse sobre el punto debatido –el horario de producción de los golpes-”, agregando que “el estrado tiene la potestad/obligación de examinar todos los dictámenes y decidir en forma motivada cual reúne todos los requisitos de lógica, técnica, ciencia y equidad”.
La nulidad dictada por el Superior Tribunal cuestionó fuertemente la valoración que se hizo de los diversos testimonios, considerados cruciales al momento de determinar los hechos investigados y distintas circunstancias que rodearon al hecho.
Además se cuestionó la discrecionalidad en el análisis de testimonios que fueron valorados en mayor o menor grado para llegar a la absolución, concluyendo el STJ su lapidario rechazo a lo resuelto por el Tribunal de Juicio, “un análisis erróneo del material fáctico a través del cual el tribunal llega a un resultado irrazonable”, le recriminaron.
Un nuevo juicio y jueces condicionados
La nulidad del fallo comprende el pedido de constituir un nuevo tribunal para el juzgamiento del caso, para lo cual se deberá acudir a un orden de subrogancia ya que no podrán intervenir los mismos jueces del primer proceso –los Dres. Juan José Varela, Eugenio Sarrabayrousse y Martín Bramatti-.
Mas allá de esta eventual conformación, salvando cualquier excusación que pueda surgir en el camino, también el Superior Tribunal dejó expresa la necesidad de recrear nuevamente todo el proceso oral y público, a pesar de que en el primer juicio las 19 audiencias fueron completamente filmadas.
Los jueces entienden que esa instancia debe ser mediante un nuevo juicio oral y público, sosteniendo que “el contacto directo del juez con los elementos probatorios en que ha de basar su juicio y decisión, y por otro lado, el contacto directo con todos los sujetos procesales entre sí en el momento de recibir esas pruebas”.
En este sentido se abren dos líneas de pensamiento bastante definidas en este sentido, como la ya sentenciada por el Superior Tribunal, mientras por el otro lado se presenta la doctrina moderna, con mayores garantías para los encausados, que indica la imposibilidad de someter a una persona dos veces a un mismo proceso, principio denominado “non bis in idem”.
Finalmente también ha generado controversias este fallo dentro del mismo Poder Judicial, en relación a que lo resuelto por el Superior Tribunal marca una postura férrea que admite pocas alternativas para un nuevo fallo absolutorio, lo que eventualmente podría condicionar seriamente el criterio de los próximos jueces actuantes en la causa.
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