Un fiscal de San Isidro pidió que se condene a la pena de reclusión perpetua a un pai umbanda que llegó a juicio acusado de haber asesinado y descuartizado a dos de sus mujeres en el Delta del Tigre, entre 2006 y 2008, informaron hoy fuentes judiciales.
Lubrano llegó a juicio oral acusado de haber asesinado y descuartizado primero, en 2006, a una pareja suya llamada Diana Vanesa Puebla, y luego, en 2008, a su esposa María Teresa Colombo Van Rensburg (72).
Durante los alegatos, el abogado Luis Rica, representante de la familia de Colombo Van Rensburg como particular damnificado, solicitó a los jueces que condenen al acusado a prisión perpetua sólo por ese crimen.
En tanto, la defensora oficial Inés Mendoza pidió la absolución de Lubrano por falta de prueba directa, y se quejó en el alegato de que al imputado le privaron de la posibilidad de defenderse con el "suero de la verdad".
Los jueces que integran el TOC 1 de San Isidro, Alberto Ortolani, María Elena Márquez y Gonzalo Aquino, decidieron pasar luego a un cuarto intermedio hasta el 25 de abril próximo, cuando darán a conocer su veredicto.
La investigación que derivó en la detención de Lubrano se inició el 23 de junio de 2008, cuando vecinos de la zona del arroyo Abra Vieja, del Delta de Tigre, vieron a la altura del muelle 365 una pantorrilla seccionada flotando en las aguas.
Detectives de la Sub DDI de Tigre, que tomaron a su cargo la pesquisa, relacionaron ese hallazgo con un pedido de averiguación de paradero presentado en una comisaría local por Lubrano, quien informaba no saber nada de su esposa, la veterinaria "Tesina" Colombo Van Rensburg, desde el 3 de ese mes.
Los pesquisas tomaron contacto primero con una hija de la mujer y luego con un hijo, que vive en Estados Unidos y trabaja en el Departamento de Estado de ese país, quienes contaron que su madre le temía a su marido Lubrano.
Los hijos de la mujer le dijeron a los investigadores que creían que Lubrano era un "vividor" y que se habían enterado de que su madre había pasado a nombre de él la mayoría de sus bienes, entre ellos una casa en San Fernando, un auto y unas hectáreas en Villa La Angostura.
Mediante estudios de ADN se estableció finalmente que la pantorrilla hallada en las aguas del arroyo pertenecía a la veterinaria desaparecida, por lo que la policía y el fiscal Strauss comenzaron a investigar a Lubrano como sospechoso.
Así supieron que dos años antes, el pai había estado en pareja con otra mujer, Diana Puebla, quien también había desaparecido en abril del 2006.
Esa desaparición fue vinculada luego con el hallazgo de una cabeza dentro de una funda de un almohadón "pescada" en aguas del río Luján, en San Fernando, y de un cuerpo seccionado a la altura del cuello, los antebrazos y los pies, colocado dentro de una bolsa, en Benavídez.
También mediante estudios de ADN se concluyó que la mujer era Puebla, quien tenía una hija de 9 años, a la que Lubrano le había dado su apellido y que, al desaparecer su madre, se la dio para cuidar a otra ex mujer suya, madre de dos de sus hijos.
Con los diversos elementos reunidos en las distintas causas iniciadas en fiscalías de la zona norte que apuntaban directamente al pai, Strauss y detectives de la Sub DDI de Tigre lo apresaron en mayo de 2010, desde cuando está preso.
El juicio por ambos crímenes comenzó a fines de marzo, pero la semana pasada cobró relevancia cuando el propio acusado formuló el insólito planteo de declarar con una dosis de "pentotal sódico", una droga usada en medicina como anestésico y que en psiquiatría también se utilizó experimentalmente como agente hipnótico.
El pentotal es llamado "el suero de la verdad" por la supuesta dificultad que presenta para mentir una persona que está bajo sus efectos.
Los jueces rechazaron por unanimidad ese planteo, por lo que el imputado prefirió no declarar.
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