La oposición y algunos dirigentes ambientales cuestionan la poca información y que se privilegie “lo económico”. Ahora se harán las obras complementarias antes que las represas.
Es que según explicó Oscar Thomas, director ejecutivo de la EBY, con las represas de Garabí y Panambí: primero se harán las obras complementarias y de desarrollo de las zonas afectadas y después las hidroeléctricas. El objetivo es cambiar el concepto nefasto de Yacyretá. Para Thomas, si se “planifica bien”, y además se suma Corpus sobre el río Paraná, Misiones tendrá energía equivalente a la generación de seis represas de Urugua-í, unos 700 megawatios. “Las provincias no van a ser relegadas, sino privilegiadas con las obras”, insistió.
De Lima Natividade, manifestó que no convence que en Misiones se construyan represas a cambio de obras; que, si bien beneficiarán a la provincia, se cobrarán “un costo muy alto”. Lo mismo cuestionaron desde el Justicialismo y el Radicalismo.
El presidente del PJ, Luis Viana, dijo que primero se debe plebiscitar cuál es el escenario donde se debe construir Garabí y cuáles son lo beneficios para la provincia.
En el mismo sentido, el diputado y candidato a gobernador de la UCR, Luis Pastori señaló que "para el kirchnerismo los misioneros no contamos para la toma de decisiones que afectan al territorio provincial, en particular lo referido a la varias veces anunciada construcción de las represas que hiere la sensibilidad de todos, en especial ante la absoluta falta de información por parte de las autoridades de la provincia".
Por su parte, el concejal de Aristóbulo del Valle, Raúl “Rulo” Bregagnolo, dirigente del Movimiento Ecologista Cuñá Pirú y militante contra la construcción de grandes represas sostuvo que “se prioriza un Mercosur económico y no popular” a la hora de tomar decisiones que afectan a los pueblos.

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