En condiciones precarias, funciona en una vivienda familiar. Los padres decidieron no iniciar las clases.
Ayer, un grupo de padres y docentes llevó el reclamo al Concejo Deliberante, mientras que desde el colegio se planteó la situación a la dirección de nivel de Educación especial en el Consejo Provincial de Educación (CPE).
La directora Gabriela Barrios “nos indicaron que tendrían la voluntad de revisar la urgencia en noviembre, para ver si es necesario o no incluirlo en el presupuesto 2013, pero los padres están muy enojados”, describió la docente.
También se reunieron con la diputada Silvia de Otaño quien les habría propuesto iniciar las gestiones para lograr hacer el edificio con fondos de Nación.
Hoy a las 9, los padres volverán a reunirse, esta vez, con diputados provinciales de la comarca.
El conflicto
La escuela funciona en un inmueble alquilado: una vivienda familiar. Las tres habitaciones de 4x4 metros se utilizan para el funcionamiento de los talleres a los que asisten los alumnos, todos de entre 14 y 21 años y con algún tipo de discapacidad, entre ellas, motrices. Sin embargo, el edificio cuenta sólo con dos baños: uno pequeño y otro con espacio insuficiente para ingresar una silla de ruedas.
Los padres afirman que además falta mantenimiento, hay cañerías rotas, pérdidas de agua y paredes descascaradas. Según se informó, tampoco se ha recibido el dinero para el refrigerio.
Según explicó la directora, “la escuela tiene un espacio físico chico y aumentó la matrícula”. Este año habrá 65 jóvenes cursando los diferentes talleres. Divididos en los 7 talleres, en cada uno habría 9 alumnos más el profesor, el psicólogo, el terapista ocupacional, el asistente social. La situación es más compleja si se suman el mobiliario y los instrumentos de trabajo.
El espacio es tan reducido que se dificultará el proceso de aprendizaje. "Los alumnos deberán tomar el refrigerio en el aula y no habrá socialización entre ellos”, manifestó Andrea Rivera Prisco, terapista ocupacional del colegio. “Es difícil porque en esta escuela se intenta empezar con hábitos laborales y con conductas adaptativas; y hacer eso en este espacio es difícil”, explicó la profesional.
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